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nydus/The Hound of the BaskervillesPublic
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La maldición de los Baskerville

los frutos del pasado, sino más bien a ser prudentes en el porvenir, para que esas pasiones inmundas por las que nuestra familia tanto ha sufrido no vuelvan a desatarse para nuestra ruina. > “Sabed, pues, que en los tiempos de la Gran Rebelión (cuya historia, escrita por el docto lord Clarendon, recomiendo encarecidamente a vuestra atención) esta mansión de los Baskerville estaba en manos de un tal Hugo, y no se puede negar que era un hombre sumamente libertino, blasfemo y sin temor de Dios. Esto, en verdad, se lo habrían podido perdonar sus vecinos, dado que los santos nunca han abundado por aquellos lugares, pero había en él cierta vena caprichosa y cruel que convirtió su nombre en motivo de oprobio en todo el Poniente. Sucedió que este Hugo llegó a enamorarse (si es que tan sombría pasión puede conocerse bajo tan luminoso nombre) de la hija de un labrador que poseía tierras cerca de la hacienda de los Baskerville. Mas la joven, por ser sensata y de buena reputación, procuraba evitarlo siempre, pues temía su mala fama. De modo que aconteció que, por la festividad de San Miguel, este Hugo, con cinco o seis de sus ociosos y perversos compañeros, se abalanzó sobre la granja y se llevó a la doncella, estando ausentes el padre y los hermanos de esta, como bien sabía. Cuando la hubieron llevado a la mansión, la muchacha fue encerrada en una habitación de la planta alta, mientras Hugo y sus amigos se sentaban a un largo banquete regado de alcohol, como era su costumbre nocturna. Pues bien, la pobre muchacha, allá arriba, estuvo a punto de perder la razón a causa de los cantos, gritos y terribles juramentos que le llegaban desde abajo, ya que cuentan que las palabras que pronunciaba Hugo Baskerville cuando estaba

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