el plomo encerrado; se golpea con un martillo y se extiende varias veces; el plomo se dobla y se mantiene envuelto en pergamino para que no se derrame el polvo; luego se funde el plomo, y el polvo quedará en la parte superior del plomo fundido, el cual debe frotarse entonces entre dos placas de acero hasta que esté completamente pulverizado; luego se lava con agua fuerte, y la negrura del hierro se disolverá dejando el polvo limpio.
El esmeril en grano grueso puede romperse colocándolo sobre un paño doblado muchas veces y golpeándolo de lado con el martillo, con lo cual se deshará; luego se mezcla poco a poco y se puede moler con facilidad; pero si lo mantienes sobre el yunque nunca lograrás romperlo,