Biometrika, vol. X, págs. 488-506, Londres, mayo de 1915.
Pearson, Karl, Tuberculosis, Heredity and Environment, Londres, 1912. Entre las contribuciones más minuciosas al problema de la tuberculosis se cuentan las de Charles Goring (On the Inheritance of the Diathesis of Phthisis and Insanity, Londres, 1910), Ernest G. Pope (A Second Study of the Statistics of Pulmonary Tuberculosis, Londres, Dulau & Co.), y W. P. Elderton y S. J. Perry (A Third Study of the Statistics of Pulmonary Tuberculosis. The Mortality of the Tuberculous and Sanatorium Treatment), Londres, 1909. Véase también nuestra discusión en el Capítulo I.
Si bien la mayoría de los médicos conceden demasiada importancia al factor de la infección, este error no es ni mucho menos universal. Maurice Fishberg, por ejemplo (citado en la Medical Review of Reviews, XXII, 8, agosto de 1916), afirma: «Durante muchos años el autor fue médico de una sociedad benéfica y tuvo a su cargo anualmente de 800 a 1.000 tisicos que vivían en la pobreza y la indigencia, en conventillos tugurizados, con todas las oportunidades de infectar a sus cónyuges; de hecho, la mayoría de los tísicos compartían su cama con sus cónyuges sanos. Aun así, se encontraron muy pocos casos en los que la tuberculosis afectara tanto al marido como a la mujer. Raras veces se vio a viudas, cuyos maridos habían muerto de tisis, desarrollar la enfermedad».