A propósito, esta parece ser una de las mejores razones que pueden darse para un aumento gradual y universal del dinero, aunque haya sido enteramente pasada por alto en todos esos volúmenes que sobre esa cuestión han escrito Melon, Du Tot y Paris de Verney.
Si todo nuestro dinero, por ejemplo, fuera reacuñado, y se quitase un penique de plata a cada chelín, el nuevo chelín probablemente compraría todo lo que se habría podido comprar con el antiguo; los precios de todo disminuirían así insensiblemente; el comercio exterior se vería avivado; y la industria doméstica, mediante la circulación de un mayor número de libras y chelines, recibiría cierto incremento y estímulo.
Al ejecutar tal proyecto, sería mejor hacer que el nuevo chelín pase por veinticuatro medios peniques, con el fin de preservar la ilusión y lograr que se tome por el mismo. Y como la reacuñación de nuestra plata empieza a ser necesaria, por el continuo desgaste de nuestros chelines y seis peniques, puede dudarse si debemos imitar el ejemplo del reinado del rey Guillermo, cuando el dinero esquilmado fue elevado al antiguo patrón.