“Sir Robert Walpole, Primer Ministro de Gran Bretaña, es un hombre de talento, no un genio; bondadoso, no virtuoso; constante, no magnánimo; moderado, no equitativo.116
Sus virtudes, en algunos casos, están libres de la aleación de aquellos vicios que suelen acompañar a tales virtudes. Es un amigo generoso, sin ser un enemigo acérrimo.
Sus vicios, en otros casos, no están compensados por aquellas virtudes que les son cercanas: su falta de iniciativa no viene acompañada de frugalidad.
El carácter privado del hombre es mejor que el público, sus virtudes más que sus vicios, su fortuna mayor que su fama. Con muchas buenas cualidades se ha ganado el odio público; con una buena capacidad no ha escapado al ridículo.
Habría sido considerado más digno de su alto cargo de no haberlo poseído nunca, y está mejor cualificado para el segundo que para el primer puesto en cualquier Gobierno.
Su ministerio ha sido más ventajoso para su familia que para el público, mejor para esta época que para la posteridad, y más pernicioso por los malos precedentes que por los agravios reales. Durante su mandato el comercio ha florecido, la libertad ha decaído y el saber se ha arruinado.
Como hombre, lo amo; como erudito, lo odio; como británico, deseo tranquilamente su caída. Y si fuera miembro de cualquiera de las dos Cámaras, votaría para destituirlo de St. James’s, pero me alegraría de verle retirarse a Houghton Hall para pasar el resto de sus días en la tranquilidad y el placer”.
El autor se complace al comprobar que, una vez depuestas las animosidades y cesada la calumnia, casi toda la nación ha retornado a los mismos sentimientos moderados respecto a este gran hombre, si es que no se han vuelto más favorables hacia él, por una transición muy natural de un extremo a otro.
El autor no se opondría a esos sentimientos humanitarios hacia el difunto, aunque no puede dejar de señalar que el no haber saldado una mayor parte de nuestras deudas públicas fue, tal como se insinúa en este retrato, un gran error —y el único gran error— en aquella larga administración.