En el primer recodo de la segunda escalera me volví y vi abajo la misma forma retorcida en la barandilla bajo el vapor del aire fétido luchando con el diablo de la escalera que lleva el rostro engañoso de la esperanza y de la desesperación.
En el segundo giro de la segunda escalera los dejé retorciéndose, girando abajo;
No había más rostros y la escalera estaba oscura, Húmeda, dentada, como la boca babeante de un viejo, irrecuperable, O la garganta dentada de un tiburón anciano.
En el primer recodo de la tercera escalera
Había una ventana rasgada y abultada como el fruto de la higuera
Y más allá de la flor del espino y una escena campestre
La figura de ancha espalda vestida de azul y verde
Encantaba el mayo con una flauta antigua.
El cabello al viento es dulce, el cabello castaño soplado sobre la boca,
Cabello castaño y lila;
Distracción, música de la flauta, paradas y pasos de la mente sobre la tercera escalera,
Desvaneciéndose, desvaneciéndose; fuerza más allá de la esperanza y la desesperanza
Subiendo la tercera escalera.
Señor, no soy digno, Señor, no soy digno, mas di una sola palabra.