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V. Miércoles de Ceniza

Si la palabra perdida se pierde, si la palabra gastada se gasta Si la Palabra no oída, no hablada, no es hablada ni oída; Aun así queda la palabra no hablada, la Palabra no oída, La Palabra sin palabra, la Palabra dentro Del mundo y para el mundo; Y la luz brilló en las tinieblas y Contra el Mundo el mundo inquieto aún giraba En torno al centro de la Palabra silenciosa.

Pueblo mío, ¿qué te he hecho?

¿Dónde se hallará la palabra, dónde resonará la palabra?

  • No aquí, no hay suficiente silencio
  • Ni en el mar ni en las islas, ni
  • En tierra firme, en el desierto o en la tierra de lluvias,

Para los que caminan en tinieblas Tanto de día como de noche

El tiempo y el lugar propicios no están aquí Ningún lugar de gracia para los que evitan el rostro Ningún tiempo de regocijo para los que andan entre ruido y niegan la voz

¿Rogará la hermana velada por Aquellos que andan en tinieblas, que te eligen y se oponen a ti, Aquellos que están desgarrados en el dilema entre estación y estación, tiempo y tiempo, entre Hora y hora, palabra y palabra, poder y poder, aquellos que esperan En tinieblas?

¿Rogará la hermana velada Por los niños a la puerta Que no se van y no pueden rezar:

  • Ruega por aquellos que eligieron y se oponen

Pueblo mío, ¿qué te he hecho?

¿Trazará la hermana velada entre los esbeltos tejos su plegaria por quienes la ofenden

Y están aterrorizados y no pueden rendirse

Y afirman ante el mundo y niegan entre las rocas

En el último desierto entre las últimas rocas azules

El desierto en el jardín el jardín en el desierto

De sequía, escupiendo de la boca la marchita semilla de manzana.

Oh, pueblo mío.

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