Ahora que las lilas están en flor Tiene un cuenco de lilas en su habitación Y retuerce una entre sus dedos mientras habla.
«Ah, amigo mío, usted no sabe, no sabe Lo que es la vida, debería sostenerla en sus manos»; (Retorciendo lentamente los tallos de las lilas) «Usted la deja fluir de sí, la deja fluir, Y la juventud es cruel, y no tiene remordimiento Y sonríe ante situaciones que no puede ver».
Yo sonrío, por supuesto, Y sigo tomando té.
«Sin embargo, con estas puestas de sol de abril, que de algún modo evocan Mi vida sepultada, y París en primavera, Me siento inconmensurablemente en paz, y hallo que el mundo Es maravilloso y joven, después de todo».
La voz regresa como el persistente desentonado De un violín roto en una tarde de agosto:
«Siempre tengo la certeza de que comprendes Mis sentimientos, siempre la de que sientes, La de que al otro lado del abismo tiendes la mano».
“Eres invulnerable, no tienes talón de Aquiles. Seguirás adelante, y cuando hayas vencido podrás decir: en este punto muchos han fracasado.
—Pero ¿qué tengo, pero qué tengo, amigo mío, Para darte, qué puedes recibir de mí? Tan solo la amistad y la simpatía De alguien a punto de llegar al final de su viaje.
“Me sentaré aquí, sirviendo té a los amigos. …”
Me quito el sombrero: ¿cómo puedo hacer una cobarde enmienda Por lo que ella me ha dicho?
Me verás cualquier mañana en el parque Leyendo los cómics y la sección de deportes. Particularmente observo Que una condesa inglesa se sube a las tablas.
Un griego fue asesinado en un baile polaco, Otro desfalcador de bancos se ha confesado. Conservo la compostura, mantengo la serenidad Salvo cuando un piano de calle, mecánico y cansado Reitera alguna canción trillada y vulgar Con el olor de los jacintos al cruzar el jardín Que evoca cosas que otra gente ha deseado.
¿Son estas ideas correctas o erróneas?