“¡Adiós, madame, adiós!”
Aquella despedida hirió a Madame de Villefort como el cuchillo del verdugo. Se desmayó. El procurador salió, después de haber cerrado la puerta con doble vuelta de llave.
“¡Adiós, madame, adiós!”
Aquella despedida hirió a Madame de Villefort como el cuchillo del verdugo. Se desmayó. El procurador salió, después de haber cerrado la puerta con doble vuelta de llave.