libre posible es un gobierno democrático. Donde nadie conoce, ni le importa, ni respeta a los demás, todos deben tener el mismo rango; la opinión de nadie puede ser más potente que la de otro. Pero, como se ha explicado, una nación deferente tiene una estructura propia. Ciertas personas son consideradas más sabias que otras por común acuerdo, y su opinión debe valer, por dicho acuerdo, mucho más que su valor numérico. Podemos, en estas naciones felices, ponderar los votos además de contarlos, aunque en los países menos favorecidos solo podamos contarlos. Pero en las naciones libres, los votos así ponderados o así contados deben decidir. Un gobierno libre perfecto es aquel que decide perfectamente según esos votos; uno imperfecto, el que decide así imperfectamente; uno malo, el que no decide así en absoluto. La opinión pública es la prueba de este sistema político; la mejor opinión que la nación acepte con sus hábitos actuales de deferencia: si el gobierno libre se rige por esa opinión, es un buen gobierno de su especie; si contraviene esa opinión, es uno malo.
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IV. La Cámara de los Comunes
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