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II. El maníaco

normal. Pero en la novela psicológica moderna el héroe es anormal; el centro no es central. De ahí que las más fieras aventuras no logren afectarle adecuadamente, y el libro sea monótono. Se puede hacer una historia con un héroe entre dragones; pero no con un dragón entre dragones. * El cuento de hadas analiza lo que un hombre cuerdo hará en un mundo loco. * La sobria novela realista de hoy analiza lo que un lunático esencial hará en un

Comencemos, pues, con el manicomio; partamos de esta posada malvada y fantástica en nuestro viaje intelectual.

Ahora bien, si hemos de echar un vistazo a la filosofía de la cordura, lo primero que debemos hacer al respecto es borrar un error grande y común.

Corre por todas partes la noción de que la imaginación, especialmente la imaginación mística, es peligrosa para el equilibrio mental del hombre. Se suele hablar de los poetas como psicológicamente poco fiables; y, en general, existe una vaga asociación entre coronarse con laureles y meterse paja en el pelo.

Los hechos y la historia contradicen rotundamente este punto de vista. La mayoría de los más grandes poetas no solo han sido cuerdos, sino sumamente pragmáticos; y si Shakespeare alguna vez cuidó caballos de verdad, fue porque era el hombre más confiable para cuidarlos.

La imaginación no engendra la locura. Lo que exactamente engendra la locura es la razón. * Los poetas no se vuelven locos; pero los jugadores de ajedrez, sí. * Los matemáticos se vuelven locos, y los cajeros; pero los artistas creativos, muy

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