ha implantado en nosotros estos sentimientos inextinguibles con buenos y sabios propósitos. Son los guardianes de su imagen en nuestros corazones. Nos distinguen de la manada de los animales comunes. El pacto social se disolvería, y la justicia sería extirpada de la tierra, o tendría una existencia meramente casual, si fuéramos callosos a los estímulos del afecto. El ladrón y el asesino escaparían a menudo impunes, si las ofensas que sufre nuestro carácter no nos incitaran a la justicia.
¡Vosotros que amáis a la humanidad! ¡Vosotros que os atrevéis a oponeros, no solo a la tiranía, sino al tirano, daos a conocer!
Cada rincón del viejo mundo está invadido por la opresión. La libertad ha sido perseguida por todo el globo. Asia y África hace tiempo que la expulsaron. Europa la mira como a una extraña, y Inglaterra le ha dado aviso de partida.
¡Oh! Recibid a la fugitiva y preparad a tiempo un asilo para la humanidad.