con ella; asegurando al mismo tiempo a todas dichas cortes nuestra pacífica disposición hacia ellas, y nuestro deseo de entablar comercio con ellas: > Un memorial así produciría más buenos efectos para este Continente que si un barco fuera fletado con peticiones a Gran
Bajo nuestra actual denominación de súbditos británicos, no podemos ser recibidos ni oídos en el extranjero: la costumbre de todas las cortes está en contra nuestra, y lo estará hasta que, mediante la independencia, tomemos rango junto a las demás naciones.
Estas diligencias podrán parecer al principio extrañas y difíciles; pero, como todos los demás pasos que ya hemos superado, en poco tiempo se volverán familiares y agradables; y, hasta que se declare la independencia, el continente se sentirá como un hombre que sigue postergando algún asunto desagradable día tras día, aun sabiendo que debe hacerse, odia ponerse a ello, desea que termine y es constantemente acossado por los pensamientos de su necesidad.
Nota 1 Quienes deseen comprender a cabalidad cuán grande es la consecuencia de una representación amplia e igualitaria para un Estado, deben leer las Disquisiciones políticas de Burgh.