esto. > «Durante la mayor parte de mi vida literaria he desempeñado respecto a ella el papel que, desde una época bastante temprana, había considerado como la parte más útil que estaba capacitado para asumir en el dominio del pensamiento, el de intérprete de pensadores originales y mediador entre ellos y
Hasta ahora parecería que Mill se había sentado a los pies de su oráculo; pero nótese la altamente notable excepción que se hace en la siguiente frase:—«Pues siempre tuve una humilde opinión de mis propias facultades como pensador original, excepto en la ciencia abstracta (lógica, metafísica y los principios teóricos de la economía política y la política)». Si Mill era entonces un pensador original en lógica, metafísica y en la ciencia de la economía y la política, es evidente que no las había aprendido de los labios de ella. Y para la mayoría de los hombres se puede considerar sin riesgo que la lógica y la metafísica forman un dominio en el cual la originalidad de pensamiento, si puede profesarse honestamente, es un título suficiente de distinción.
La colaboración de la señora Taylor en la Economía Política se limita a ciertos puntos concretos. La parte puramente científica, se nos asegura, no fue aprendida de ella. > “Pero fue principalmente su influencia la que dio al libro ese tono general que lo distingue de todas las exposiciones anteriores de economía política que tuvieran pretensiones de científicas, y que lo ha hecho tan útil para congraciar a mentes que aquellas exposiciones anteriores habían repelido. Este tono consistía principalmente en establecer la distinción adecuada entre las leyes de la producción de la riqueza, que son leyes de la Naturaleza reales, dependientes de las propiedades de los objetos, y los modos de su distribución, los cuales, sujetos a ciertas condiciones, dependen de la voluntad humana.