es sino la historia de la rebelión de las modernas fuerzas productivas contra las modernas condiciones de producción, contra las relaciones de propiedad que son las condiciones de existencia de la burguesía y de su dominación.
Basta mencionar las crisis comerciales que, por su retorno periódico, ponen en entredicho, cada vez más amenazadoramente, la existencia de toda la sociedad burguesa.
En estas crisis se destruye periódicamente no solo una gran parte de los productos existentes, sino también de las fuerzas productivas previamente creadas.
En estas crisis estalla una epidemia que, en todas las épocas anteriores, habría parecido un absurdo: la epidemia de la superproducción.
La sociedad se encuentra repentinamente retrotraída a un estado de barbarie momentánea; parece como si el hambre o una guerra de devastación universal hubieran cortado el suministro de todos los medios de subsistencia; la industria y el comercio parecen destruidos; ¿y por qué? Porque hay demasiada civilización, demasiados medios de subsistencia, demasiada industria, demasiado comercio.
Las fuerzas productivas de que dispone la sociedad no tienden ya a impulsar el desarrollo de las condiciones de la propiedad burguesa; por el contrario, han resultado demasiado poderosas para estas condiciones, que las encadenan; y tan pronto como se liberan de estas cadenas, precipitan en el desorden a toda la sociedad burguesa y ponen en peligro la existencia de la propiedad burguesa. Las condiciones de la sociedad burguesa resultan demasiado estrechas para contener las riquezas creadas por ellas.
¿Y cómo supera la burguesía estas crisis?