Los obreros no tienen patria. No se les puede quitar lo que no tienen. Como el proletariado debe ante todo conquistar el poder político, elevarse a clase nacional, constituirse en la nación, es, en este sentido, nacional mismo, aunque de ningún modo en el sentido burgués.
Las diferencias nacionales y los antagonismos entre los pueblos desaparecen día a día más y más, debido al desarrollo de la burguesía, a la libertad de comercio, al mercado mundial, a la uniformidad en el modo de producción y en las condiciones de vida que les corresponden.
La supremacía del proletariado hará que desaparezcan aún más rápidamente. La acción unida, al menos de los países civilizados principales, es una de las primeras condiciones para la emancipación del proletariado.
A medida que se vaya poniendo fin a la explotación de un individuo por otro, se pondrá fin también a la explotación de una nación por otra. A medida que vayas desapareciendo el antagonismo entre las clases en el interior de las naciones, cesará la hostilidad de unas naciones con otras.
Las acusaciones contra el comunismo hechas desde un punto de vista religioso, filosófico y, en general, ideológico, no merecen un examen serio.
¿Hace falta una profunda intuición para comprender que las ideas, las opiniones y las concepciones del hombre, en una palabra, la conciencia del hombre, cambian con cada cambio en las condiciones de su existencia material, en sus relaciones sociales y en su vida social?
¿Qué prueba la historia de las ideas, sino que la producción intelectual cambia de carácter a medida que lo hace la producción material? Las ideas de cada época han sido siempre las ideas de su clase dominante.
Cuando se habla de ideas que revolucionan a la sociedad, no se hace sino expresar el hecho de que en el seno de la vieja sociedad se han creado los