Si el proletariado en su lucha contra la burguesía se ve forzado por la necesidad de las circunstancias a organizarse como clase; si, mediante una revolución, se convierte en clase dominante y, en tal carácter, barre por la fuerza las viejas condiciones de producción, entonces habrá barrido, junto con estas condiciones, las condiciones para la existencia de los antagonismos de clase y de las clases en general, y habrá abolido con ello su propia supremacía como clase.
En lugar de la vieja sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonismos de clase, sustituirá una asociación en la que el libre desarrollo de cada uno será la condición del libre desarrollo de todos.