trascendental con el que los socialistas alemanes envolvieron sus penosas «verdades eternas», todo piel y huesos, sirvió para aumentar maravillosamente la venta de su mercancía entre semejante público. Y, por su parte, el socialismo alemán reconoció cada vez más su propia vocación como el representante rimbombante del filisteo pequeñoburgués.
Proclamaba a la nación alemana como la nación modelo, y al pequeño filisteo alemán como el hombre típico. A toda infamia villana de este hombre modelo le daba una interpretación oculta, superior y socialista, que era el exacto opuesto de su verdadero carácter. Llegó al extremo de oponerse directamente a la tendencia «brutalmente destructiva» del comunismo y de proclamar su desprecio supremo e imparcial por toda lucha de clases. Con muy pocas excepciones, todas las llamadas publicaciones socialista y comunista que circulan ahora (1847) en Alemania pertenecen al ámbito de esta literatura inmunda y enervante.
2. SOCIALISMO CONSERVADOR O BURGUÉS
Una parte de la burguesía desea remediar los agravios sociales con el fin de asegurar la continuidad de la sociedad burguesa.
A esta sección pertenecen los economistas, los filántropos, los humanitarios, los mejoradores de la condición de la clase trabajadora, los organizadores de la beneficencia, los miembros de sociedades de prevención de la crueldad hacia los animales, los fanáticos de la templanza, los reformadores de rincón y esquina de cualquier tipo imaginable.
Esta forma de Socialismo ha sido elaborada, además, en sistemas completos.
Podemos citar la Philosophie de la Misère de Proudhon como ejemplo de esta forma.