propiedad; su relación con su mujer y sus hijos no tiene ya nada en común con las relaciones familiares burguesas; el moderno trabajo industrial, la moderna subyugación al capital, lo mismo en Inglaterra que en Francia, en América que en Alemania, lo ha despojado de todo rasgo de carácter nacional. La ley, la moral, la religión son para él otros tantos prejuicios burgueses tras los cuales se agazapan otros tantos intereses burgueses.
Todas las clases dominantes anteriores buscaron asegurar su ya adquirida posición sometiendo a la sociedad entera a las condiciones de su apropiación.
Los proletarios no pueden hacerse amos de las fuerzas productivas de la sociedad sino aboliendo su propio modo de apropiación anterior y, con ello, todo el resto de los modos de apropiación existentes hasta el día de hoy. No tienen nada propio que asegurar ni que garantizar; su misión es destruir todas las seguridades y garantías privadas existentes hasta el momento.
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