ni senador, ni cónsul, sino ser libre; y el único camino hacia esto es el desprecio por las cosas que no dependen de nuestro propio poder.
XX
Recuerda que no es el que injuria o golpea quien ultraja, sino el concepto que tenemos de estas cosas como injuriosas.
Cuando, por tanto, alguien te provoque, ten la seguridad de que es tu propia opinión la que te provoca. Procura, pues, en primer lugar, no dejarte deslumbrar por las apariencias. Porque si una vez ganas tiempo y tregua, te dominarás a ti mismo con mayor facilidad.
# XXI
Que la muerte y el destierro, y todas las demás cosas que parecen terribles, estén diariamente ante vuestros ojos, pero principalmente la muerte; y jamás abrigaréis un pensamiento abyecto, ni codiciaréis nada con demasiada avidez.