Fig. 21.—Las palmas de las manos y las plantas de los pies están cubiertas de pequeñas crestas o arrugas, las cuales se supone que son útiles para evitar que el agarre resbale; de ahí que se le haya dado a estas superficies el nombre de piel de fricción.
Las crestas forman diversos dibujos; el de arriba es un bucle en el dedo índice izquierdo. Las crestas están salpicadas por las aberturas de las glándulas sudoríparas, cuya posición elevada se supone que evita que se obstruyan; además, la humedad que segregan quizás aumenta la fricción de la piel.
Los dibujos de la piel de fricción se heredan en cierta medida.
*Fotografía de John Howard Payne.*