aplastó a Ch’u, entró en Ying y fue un gran general. Pero en los Comentarios de Tso no aparece Sun Wu en absoluto. Es cierto que los Comentarios de Tso no necesitan contener absolutamente todo lo que contienen otras historias. Pero Tso no ha omitido mencionar a plebeyos vulgares y rufianes a sueldo como Ying K’ao-shu, [18] Ts’ao Kuei, [19], Chu Chih-wu y Chuan She-chu [20]. En el caso de Sun Wu, cuya fama y logros fueron tan brillantes, la omisión es mucho más flagrante. Asimismo, se ofrecen detalles, en su debido orden, sobre sus contemporáneos Wu Yuan y el ministro P’ei. [21] ¿Es creíble que solo a Sun Wu se le haya pasado por alto?
En cuanto al estilo literario, la obra de Sun Tzu pertenece a la misma escuela que el Kuan Tzu, [22] el Liu T’ao, [23] y el Yüeh Yu [24] y puede haber sido la producción de algún erudito privado que vivió hacia finales del período de «Primavera y Otoño» o principios del de los «Reinos Combatientes». [25] La historia de que sus preceptos fueron aplicados realmente por el Estado de Wu es meramente el resultado de la verborrea por parte de sus seguidores.
Desde el próspero periodo de la dinastía Chou [26] hasta la época de los «Primavera y Otoño», todos los comandantes militares eran también hombres de estado, y la clase de generales profesionales, encargados de dirigir campañas externas, no existía entonces.
No fue hasta el periodo de los «Seis Estados» [27] que esta costumbre cambió. Ahora bien, aunque Wu era un estado incivilizado, ¿es concebible que Tso hubiera dejado sin registrar el hecho de que Sun Wu era un gran general y, sin embargo, no ostentaba ningún cargo civil?
Lo que se nos cuenta, por lo tanto, acerca de Jang-chu [28] y Sun Wu, no es material auténtico, sino la fabulación imprudente de eruditos teóricos. La historia del experimento de Ho Lu con las mujeres, en particular, es completamente absurda e increíble.