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nydus/Treasure IslandPublic
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XV. El hombre de la isla

y cada día tenían peor palabra para mí, hasta que una buena mañana toda la tripulación subió a bordo. * —En cuanto a ti, Benjamin Gunn —dicen—, aquí tienes un mosquete —dicen—, y una pala, y un pico. Puedes quedarte aquí y buscar el dinero de Flint por ti

—Bueno, Jim, tres años llevo aquí y ni bocado de comida cristiana desde aquel día hasta este. Pero ahora, mira esto; mírame a mí. ¿Parezco un marinero de cubierta? No, dices tú. Pues tampoco lo era, ni mucho menos, digo yo.

Y con eso me guiñó un ojo y me dio un fuerte pellizco.

—Tan solo menciónale esas palabras a tu escudero, Jim —continuó—. Ni tampoco era lo uno ni lo otro⁠—esas son las palabras. Tres años fue el amo de esta isla, con luz y con oscuridad, con buen tiempo y con lluvia; y a veces pensaría, tal vez, en alguna oración (le dices tú), y a veces pensaría, tal vez, en su vieja madre, por si acaso estuviera viva (ya le dirás); pero la mayor parte del tiempo de Gunn (esto es lo que le vas a decir)⁠—la mayor parte de su tiempo se la pasaba en otro asunto. Y luego le das un trago, como hago yo.

Y me volvió a pellizcar, de la manera más confidencial.

—Luego —continuó—, luego te levantarás y dirás esto: Gunn es un hombre honrado (dirás), y deposita mucha más confianza —mucha más, tenlo presente— en un caballero de nacimiento que en estos caballeros de fortuna, por haberlo sido él mismo.

—Bueno —dije—, no entiendo ni una sola palabra de lo que ha estado diciendo. Pero eso no viene al caso; pues, ¿cómo voy a subir a bordo?

—Ah —dijo—, ese es el problema, sin duda. Bueno, ahí está mi bote, que hice con mis propias manos. Lo guardo bajo la roca blanca. En el peor de

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