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nydus/Treasure IslandPublic
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En libertad condicional

Silver era un hombre cambiado, una vez que estuvo allí fuera y dio la espalda a sus amigos y al blocao; sus mejillas parecían haberse hundido, su voz temblaba; jamás un alma habló con tanta y tan sincera determinación.

—¿Cómo, John, no tendrás miedo? —preguntó el doctor Livesey.

“Doctor, I’m no coward; no, not I⁠—not so much!” and he snapped his fingers. “If I was I wouldn’t say it. But I’ll own up fairly, I’ve the shakes upon me for the gallows. You’re a good man and a true; I never seen a better man! And you’ll not forget what I done good, not any more than you’ll forget the bad, I know. And I step aside⁠—see here⁠—and leave you and Jim alone. And you’ll put that down for me, too, for it’s a long stretch, is that!”

Dicho esto, se retiró unos pasos hasta quedar fuera de alcance del oído, y allí se sentó en un tronco de árbol y se puso a silbar, girando de vez en cuando sobre su asiento para poder ver, a veces al doctor y a mí, y a veces a sus indóciles rufianes mientras iban y venían por la arena, entre la hoguera —que se afanaban en reavivar— y la casa, de donde sacaban carne de cerdo y pan para preparar el desayuno.

—Pues, Jim —dijo el doctor, con tristeza—, aquí estás. Como has hecho la cama, te acostarás, muchacho. Dios sabe que no me sale del corazón culparte; pero te diré una cosa, sea amable o no: cuando el capitán Smollett estaba bueno, no te habrías atrevido a marcharte, y cuando estaba enfermo y no podía evitarlo, ¡por Júpiter, fue una auténtica cobardía!

Confieso que aquí comencé a llorar. —Doctor —dije—, podría ahorrarme esto. Ya me he culpado bastante; de todos modos mi vida está perdida, y ahora estaría muerto si Silver no me hubiera defendido; y, doctor, créame, puedo morir —y me atrevo a

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