Si bien en una gran cantidad de casos los tabiques (como las paredes de la célula original) serán planos o esféricos, bajo diversas condiciones se adoptará una curvatura más compleja. Esta tenderá a producirse, por ejemplo, cuando la célula madre tiene una forma irregular, y un caso particular de dicha asimetría será aquel en el que (como en la Fig. 143) la célula ha comenzado a ramificarse, o a emitir un divertículo, antes de que tenga lugar la división.
Un caso muy complicado de un tipo diferente, aunque no sin ciertas analogías con los casos que estamos considerando, se presentará en los tabiques de área mínima que subdividen el tubo espiral de un nautilus, como veremos dentro de poco.
Y de nuevo, siempre que tengamos una marcada asimetría interna de la célula, que conduzca a modos de división irregulares y anómalos, en los que la célula no se divide necesariamente en dos mitades iguales y en los que la pared divisoria puede adoptar una posición oblicua, entonces tenderán a hacer su aparición curvaturas aparentemente anómalas3.
Supóngase que una célula más o menos oblonga tiene tendencia a dividirse mediante un tabique oblicuo (como puede suceder a través de diversas causas o condiciones de asimetría), tal tabique seguirá teniendo tendencia a colocarse en ángulo recto con respecto a las paredes rígidas {356} de la célula madre: y de inmediato se seguirá que nuestro tabique oblicuo, a lo largo de toda su extensión, asumirá la forma de una superficie compleja, en forma de silla de montar o anticlástica.