Para ilustrar algunas de estas pequeñas magnitudes he adaptado el diagrama precedente de uno aportado por Zsigmondy43.
A la {40} misma escala, las diminutas partículas ultramicroscópicas de oro coloidal estarían representadas por los puntos más finos que podríamos hacer visibles a simple vista sobre el papel.
Un bacilo de tamaño ordinario y típico mide, digamos, 1 ôç de longitud. La longitud (o altura) de un hombre es aproximadamente un millón y tres cuartos de veces mayor, es decir, 1ôñ75 metros, o 1ôñ75ã€₤û—ã€₤10ÿ£¢6 ôç; y la masa del hombre ronda los cinco billones de billones (5ã€₤û—ã€₤10ÿ£¢18) de veces mayor que la del bacilo. Si nos preguntamos si no podrán existir organismos tan inferiores al bacilo como el bacilo lo es respecto a las dimensiones de un hombre, es muy fácil ver que esto es del todo imposible, pues nos acercamos rápidamente a un punto en el que la cuestión de las dimensiones