2o. Despoja a la sociedad mediante sus enormes beneficios—beneficios impuestos al consumidor y al productor, y totalmente fuera de proporción con los servicios prestados, para los cuales una vigésima parte de las personas verdaderamente empleadas sería suficiente.
"3.º Roba a la sociedad mediante la sustracción de sus fuerzas productivas; apartando del trabajo productivo a diecinueve veinteavos de los agentes comerciales, que son meros parásitos. Así, no solo roba el comercio a la sociedad al apropiarse de una parte exorbitante de la riqueza común, sino también al disminuir considerablemente la energía productiva de la colmena humana. La gran mayoría de los comerciantes volvería al trabajo productivo si se sustituyera el inextricable caos del estado actual de cosas por un sistema racional de organización comercial.
4º. Roba a la sociedad mediante la adulteración de productos, llevada hoy en día más allá de todo límite. Y, de hecho, si cien ultramarinos se establecen en una ciudad donde antes solo había veinte, es evidente que la gente no va a empezar a consumir cinco veces más comestibles. Llegados a este punto,