ACTUANDO bajo el principio de que es nuestro sagrado deber enmendar un entuerto siempre que sea posible —profundamente preocupado por una serie de acontecimientos importantes ocurridos en la parte occidental de nuestro país durante los últimos tres años que tienden, de no ser controlados, a socavar los cimientos de nuestras queridas instituciones nacionales—, he emprendido la tarea de escribir esta obra, que es una descripción veraz y fidedigna del funcionamiento secreto e interno de las agencias de detectives en general, y de la Agencia Nacional de Detectives Pinkerton en particular.
Una institución que se hace pasar por guardiana fiel y solícita de la sociedad frente a las agresiones de los elementos criminales con el fin de operar con mayor sigilo y eficacia mediante la astucia y la intriga contra el bienestar moral y material del pueblo, resulta tanto más peligrosa por su modo clandestino de obrar, más traicionera debido a su flagrante abuso de la confianza pública, y más infame por pretender encubrir sus vergonzosos actos con el manto de la justicia.
La Agencia Nacional de Detectives Pinkerton destaca por encima de todo como la decana de las numerosas instituciones de esta índole que infestan nuestro país. Es, con mucho, la más grande, la más rica y la mejor organizada. Que haya existido y gozado de un crecimiento ininterrumpido de prosperidad y reputación durante más de cincuenta y seis años