armas por el tributo de levas y transportes, y sus cuatro hidalgos del Danegelt. Aunque no desdeño la defensa de las justas inmunidades, prefiero mi paz, si es que eso fuera todo. Dadme la libertad de conocer, de expresarme y de discutir libremente según la conciencia, por encima de todas las libertades.
Lo que mejor se aconsejaría entonces, si se juzga tan nocivo y tan impropio suprimir las opiniones por su novedad o por su inadecuación a una aceptación consuetudinaria, no será mi tarea decirlo.
Solo repetiré lo que he aprendido de uno de vuestros honorables miembros, un lord muy noble y piadoso, quien, de no haber sacrificado su vida y fortuna por la Iglesia y la República, no habríamos hoy de echar en falta y lamentar a un digno e indiscutible defensor de este argumento.
Le conocéis, estoy seguro; mas yo, por amor al honor —y que este le sea eterno—, lo nombraré: lord Brooke.