y al cabo, charlaban, se comunicaban ideas, se consolaban mutuamente. Cándido acariciaba a su oveja.
—Ya que te he vuelto a encontrar —dijo—, es muy posible que también encuentre a mi Cunegunda.
y al cabo, charlaban, se comunicaban ideas, se consolaban mutuamente. Cándido acariciaba a su oveja.
—Ya que te he vuelto a encontrar —dijo—, es muy posible que también encuentre a mi Cunegunda.