Por encima de estos se encuentran los nobles, de los cuales hay varios grados, comenzando por las Figuras de Seis Lados, o Hexágonos, y a partir de ahí aumentando el número de sus lados hasta recibir el honorable título de Poligonales, o de muchos lados.
Finalmente, cuando el número de lados llega a ser tan grande, y los lados mismos tan pequeños, que la Figura no puede distinguirse de un Círculo, queda incluido en la orden Circular o Sacerdotal; y esta es la clase más alta de todas.
Es una ley de nuestra Naturaleza que un hijo varón tenga un lado más que su padre, de modo que cada generación asciende (por regla general) un peldaño en la escala del desarrollo y la nobleza.
Así, el hijo de un Cuadrado es un Pentágono; el hijo de un Pentágono, un Hexágono; y así sucesivamente.
Pero esta regla no siempre se aplica a los comerciantes, y aún con menos frecuencia a los soldados y a los obreros; de quienes en verdad apenas puede decirse que merezcan el nombre de figuras humanas, puesto que no tienen todos sus lados iguales. Con ellos, por tanto, la ley de la Naturaleza no se cumple; y el hijo de un Isósceles (es decir, un triángulo con dos lados iguales) sigue siendo Isósceles. Sin embargo, toda esperanza no está cerrada, ni siquiera para el Isósceles, de que su posteridad pueda elevarse en última instancia por encima de su condición degradada. Pues, tras una larga serie de éxitos militares, o de labores diligentes y diestras, por lo general se descubre que los más inteligentes entre las clases artesana y militar manifiestan un ligero incremento de su tercer lado o base, y un encogimiento de los otros dos lados. Los matrimonios mixtos (organizados por los Sacerdotes) entre los hijos y las hijas de estos miembros más intelectuales de las clases bajas suelen