El señor Ramsay se sintió libre ahora de reírse a carcajadas de Hume, que se había quedado atascado en un pantano y una anciana lo rescató con la condición de que dijera el Padre Nuestro, y riendo entre dientes se encaminó hacia su estudio. La señora Ramsay, devolviendo a Prue al pacto de la vida familiar del que se había escapado haciendo malabares con la pelota, preguntó:
—¿Fue Nancy con ellos?