su obra; tomará asimismo el diezmo de vuestras ovejas, y seréis sus siervos, y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, y Jehová no os oirá
Esto explica la continuación de la monarquía; ni los caracteres de los pocos reyes buenos que han vivido desde entonces santifican el título, ni borran la pecaminosidad del origen; el gran encomio tributado a David no repara en él OFICIALMENTE COMO REY, sino únicamente como un HOMBRE según el propio corazón de Dios.
NO OBSTANTE, EL PUEBLO REHUSÓ OÍR LA VOZ DE SAMUEL, Y DIJERON: NO, SINO QUE HABRÁ REY SOBRE NOSOTROS, Y NOSOTROS SEREMOS TAMBIÉN COMO TODAS LAS NACIONES, Y NUESTRO REY GOBERNARÁ SOBRE NOSOTROS, Y SALDRÁ DELANTE DE NOSOTROS, Y HARÁ NUESTRAS GUERRAS.
Samuel continuó razonando con ellos, pero sin ningún propósito; les expuso su ingratitud, pero nada sirvió; y viéndolos empeñados en su insensatez, exclamó: > CLAMARÉ A JEHOVÁ, Y ÉL ENVIARÁ TRUENOS Y LLUVIA (lo cual era entonces un castigo, por ser el tiempo de la siega del trigo) PARA QUE CONOZCAÍS Y VEÁIS QUE VUESTRA MALDAD ES GRANDE, LA QUE HABÉIS HECHO ANTE LOS OJOS DE JEHOVÁ, PIDIÉNDOSE UN REY. ENTONCES SAMUEL CLAMÓ A JEHOVÁ, Y JEHOVÁ ENVIÓ TRUENOS Y LLUVIA ESE DÍA; Y TODO EL PUEBLO TEMIÓ A JEHOVÁ Y A SAMUEL EN GRAN MANERA. Y TODO EL PUEBLO DIJO A SAMUEL: RUEGA POR TUS SIERVOS A