colonias: "NO HARÉIS MÁS LEYES QUE LAS QUE A MÍ ME PLAZCA". Y hay algún habitante en América tan ignorante como para no saber que, según la llamada CONSTITUCIÓN ACTUAL, este continente no puede hacer más leyes que aquellas que el rey le concede; y hay algún hombre tan insensato como para no ver que (considerando lo que ha sucedido) no permitirá que aquí se haga ninguna ley que no sea la que convenga a SUS intereses. Podemos ser esclavizados tan eficazmente por la falta de leyes en América como por someternos a leyes hechas para nosotros en Inglaterra.
Una vez que las cosas se hayan arreglado (como suele decirse), ¿puede quedar alguna duda de que todo el poder de la corona se ejercerá para mantener a este continente lo más bajo y humilde posible?
En lugar de avanzar retrocederemos, o estaremos perpetuamente disputando o pidiendo ridículamente peticiones. Ya somos más grandes de lo que el rey desea que seamos, ¿y acaso no procurará en adelante hacernos más pequeños?
Para reducir la cuestión a un solo punto. ¿Es la potencia que tiene envidia de nuestra prosperidad una potencia adecuada para gobernarnos? Quienquiera que diga NO a esta pregunta es un INDEPENDIENTE, pues la independencia no significa más que si hemos de hacer nuestras propias leyes, o si el rey, el mayor enemigo que este continente tiene o puede tener, nos dirá:
"NO HABRÁ MÁS LEYES QUE AQUELLAS QUE A MÍ ME GUSTEN."
Pero el rey, diréis, tiene un veto en Inglaterra; el pueblo allí no puede hacer leyes sin su consentimiento. En cuanto al derecho y al buen orden, resulta algo muy ridículo que un joven de veintiún años (lo cual ha sucedido a menudo) le diga a varios