SEGUNDO. Que así como aun los mejores términos que podemos esperar conseguir no pueden equivaler a más que a un recurso temporal, o a una especie de gobierno bajo tutela, el cual no podrá durar más que hasta que las colonias alcancen la mayoría de edad, así también el aspecto general y el estado de las cosas, en el ínterin, serán inestables y poco prometedores.
Los emigrantes acaudalados no querrán venir a un país cuya forma de gobierno pende de un hilo, y que cada día tambalea al borde de la conmoción y el turbión; y muchos de los actuales habitantes aprovecharían el intervalo para liquidar sus bienes y abandonar el continente.
Pero el argumento más poderoso de todos es que nada más que la independencia, es decir, una forma continental de gobierno, puede mantener la paz del continente y preservarlo inviolado de guerras civiles.
Temo el desenlace de una reconciliación con Gran Bretaña ahora, ya que es más que probable que vaya seguida de una revuelta en cualquier parte, cuyas consecuencias pueden ser mucho más fatales que toda la malicia de Gran Bretaña.
Miles ya están arruinados por la barbarie británica; (probablemente miles más sufrirán la misma suerte). Esos hombres tienen otros sentimientos que nosotros, que no hemos sufrido nada. Todo lo que AHORA poseen es la libertad, lo que antes disfrutaban lo han sacrificado a su servicio, y no teniendo nada más que perder, desdeñan la sumisión. Además, el temperamento general de las colonias hacia un gobierno británico será como el de un joven que está a punto de cumplir su tiempo de aprendizaje; les importará muy poco. Y un gobierno que no puede preservar la paz no es gobierno en absoluto, y en tal caso pagamos