Además, tomar las armas, meramente para imponer la derogación de una ley pecuniaria, parece tan injustificable por la ley divina, y tan repugnante a los sentimientos humanos, como tomar las armas para imponer la obediencia a la misma.
El objetivo, por ambas partes, no justifica los medios; porque las vidas de los hombres son demasiado valiosas para desperdiciarlas en tales fruslerías. Es la violencia que se ejerce y se amenaza contra nuestras personas; la destrucción de nuestra propiedad por una fuerza armada; la invasión de nuestro país a fuego y espada, lo que justifica en conciencia el uso de las armas:
Y en el instante en que tal modo de defensa se hizo necesario, toda sujeción a Gran Bretaña debió haber cesado; y la independencia de América debió haber sido considerada como fechada en, y proclamada por, EL PRIMER MUSCETE QUE SE DISPARÓ CONTRA ELLA.
Esta línea es una línea de coherencia; no trazada por capricho, ni extendida por ambición; sino producida por una cadena de acontecimientos de los cuales las colonias no fueron las autoras.
Concluiré estas observaciones con las siguientes sugerencias oportunas y bien intencionadas. Debemos reflexionar en que hay tres maneras diferentes mediante las cuales se podrá lograr en el futuro una independencia; y que UNA de esas TRES será, tarde o a temprano, el destino de América, a saber: * Por la voz legal del pueblo en el Congreso; * por un