LA revolución de Noviembre [25 de octubre, según el antiguo calendario; 7 de noviembre, según el nuevo, de 1917] en Rusia realizó la dictadura del proletariado, el cual comenzó a construir los cimientos de la sociedad comunista, con la ayuda de los campesinos pobres o del semiproletariado.
El desarrollo de la revolución en Alemania y Austria-Hungría, el crecimiento del movimiento revolucionario del proletariado en todos los países avanzados, la propagación de la forma soviética de dicho movimiento (la forma que aspiraba directamente a realizar la dictadura del proletariado) —todo ello conjuntamente demostró que la era de la revolución comunista proletaria mundial había comenzado.
Esta revolución fue el resultado inevitable del desarrollo del capitalismo, que hasta entonces había predominado en la mayoría de los países civilizados. Si pasamos por alto la engañosa designación del partido como «socialdemócrata» y utilizamos en su lugar la palabra «comunista», nuestro viejo programa caracterizaba con precisión en las siguientes tesis la naturaleza del capitalismo y de la sociedad burguesa:[§1-5.]
“Como característica principal de esta sociedad, tenemos la producción de mercancías sobre la base de las relaciones de producción capitalistas, de acuerdo con la cual la parte más importante y significativa de los medios de producción y distribución de las mercancías es propiedad de una clase de personas comparativamente pequeña, mientras que la gran mayoría de la población consiste en proletarios y semiproletarios obligados por su posición económica a vender su fuerza de trabajo de manera permanente o de vez en cuando, obligados, es decir, a convertirse en trabajadores asalariados al servicio de los capitalistas, y a crear con su trabajo los ingresos de las clases superiores de la sociedad.[§6-13.]
“El dominio de las relaciones de producción capitalistas se extiende continuamente en proporción al perfeccionamiento incesante de la técnica, el cual incrementa la importancia económica de las empresas a gran escala y conduce al aplastamiento de los pequeños productores independientes, convirtiendo a algunos de ellos en proletarios, restringiendo el papel del resto en la vida social y económica, y volviéndolos en muchos lugares —más o menos completa, más o menos obvia, más o menos miserablemente— dependientes del capital.[§14.]
“Moreover, this technical progress enables the entrepreneurs, to an increasing extent, to apply the labour of women and children to the process of producing and distributing commodities. In like measure, on the other hand, it leads to a comparative restriction of the demand on the part of the entrepreneurs for the living labour of the workers, so that the demand for labour power is necessarily inferior to the supply. Hence arise, first, an increase in the dependence of wage labour upon capital, and, secondly, a rise in the rate of exploitation.[§15.]
“Este estado de cosas en los países capitalistas, y la continua intensificación de su competencia en el mercado mundial, dan lugar a dificultades cada vez mayores para colocar las mercancías que se producen en cantidades siempre crecientes. La superproducción, que se manifiesta en crisis de producción más o menos agudas seguidas de períodos de estancamiento más o menos prolongados, es el resultado inevitable del desarrollo de la fuerza productiva en la sociedad burguesa. Las crisis y los períodos en los que la producción se estanca conducen, a su vez, a la ruina cada vez más generalizada de los pequeños productores, aumentan la dependencia del trabajo asalariado respecto al capital y provocan con mayor rapidez un empeoramiento relativo o absoluto de la situación de la clase trabajadora.[§16.]
“De este modo, el perfeccionamiento de la técnica, que conduce al aumento de la productividad del trabajo y al incremento de la riqueza social, entraña en la sociedad burguesa un aumento de la desigualdad social, una ampliación del abismo entre los poseedores y los desposeídos, un incremento de la inseguridad en la vida, del desempleo y de diversas clases de privaciones para círculos cada vez más amplios de las masas trabajadoras.
“En la misma proporción en que crecen y se desarrollan las contradicciones peculiares de la sociedad burguesa, aumenta también el descontento de las masas trabajadoras y explotadas con el orden de cosas existente, y aumentan también el número y la solidaridad de los proletarios y la intensidad de su lucha contra los explotadores.[§17.] Al mismo tiempo, el progreso de la técnica, al concentrar los medios de producción y distribución y socializar el proceso de trabajo en las empresas capitalistas, crea con rapidez cada vez mayor las condiciones materiales para la transformación de las relaciones de producción capitalistas en comunistas; es decir, crea la revolución social, que toma como fin último todas las actividades de los partidos comunistas internacionales, considerados como expresiones conscientes del movimiento de clase.[§18.]
“Transformando la propiedad privada de los medios de producción y distribución en propiedad social, y conduciendo a la organización consciente del proceso social de producción para salvaguardar la prosperidad y el desarrollo multifacético de todos los miembros de la sociedad, la revolución social del proletariado pone fin a la división de la sociedad en clases y, con ello, libera a toda la humanidad oprimida, abolendo así todas las formas de explotación de una sección de la sociedad por otra.[§19-22.]
“Una condición necesaria para esta revolución social es la dictadura del proletariado, entendiendo por tal la conquista por parte del proletariado de un grado tal de poder político que le permita aplastar la resistencia de los explotadores.[§23& 24.] Con el fin de capacitar al proletariado para cumplir su gran misión histórica, el Partido Comunista Internacional organiza al proletariado en un partido político independiente, opuesto a todos los partidos burgueses; dirige a los trabajadores en todas las manifestaciones de la lucha de clases; revela a los explotados el irreconciliable conflicto de intereses entre ellos y los explotadores; y explica al proletariado el significado histórico y las condiciones necesarias de la inminente revolución social. Al mismo tiempo, el partido revela a las demás secciones de las masas trabajadoras y explotadas la desesperanza de su condición en la sociedad capitalista, y les muestra que la revolución social es indispensable para que puedan lograr su propia liberación del yugo del capital. El partido de la clase trabajadora, el Partido Comunista, llama a sus filas a todos los estratos de la población trabajadora y explotada en la medida en que hayan adoptado la perspectiva proletaria”.[§25]
El proceso de concentración y centralización del capital, que destruyó la libre competencia, condujo a principios del siglo XX a la creación de poderosos consorcios capitalistas monopolistas —sindicatos, cárteles y trusts—, los cuales adquirieron una importancia decisiva en la vida económica; condujo también a la fusión del capital bancario con el capital industrial altamente concentrado, y a una enérgica exportación de capitales a países extranjeros. Los trusts, que abarcaban a grupos enteros de potencias capitalistas, comenzaron el reparto económico del mundo, el cual ya había sido repartido territorialmente entre los países más ricos. Esta época del capital financiero, que intensifica inevitablemente la lucha entre los Estados capitalistas, es la época del imperialismo.[§26-28.]
De ahí surgen inevitablemente las guerras imperialistas, guerras por los mercados, por esferas para la inversión de capital, por materias primas y por fuerza de trabajo, es decir, guerras por la dominación mundial y por el poder sobre las naciones pequeñas y débiles. Tal fue la primera gran guerra imperialista de 1914 a 1918.[§29& 30.]
El vasto desarrollo del capitalismo mundial; el paso de un sistema de libre competencia a un sistema en el que predominaba el capitalismo monopolista; la creación por parte de los bancos, y también de los consorcios capitalistas, de un aparato para la regulación conjunta del proceso de producción y distribución de mercancías; el encarecimiento de la vida, la opresión de los obreros por los sindicatos patronales, la esclavización de la clase trabajadora por el Estado imperialista, las colosales dificultades con que tropieza el proletariado en su lucha económica y política (fenómenos que van inevitablemente unidos al crecimiento del monopolio capitalista); las miserias, la pobreza y la ruina engendradas por la guerra imperialista; todo ello ha contribuido inevitablemente al derrumbamiento del capitalismo y al paso a un tipo superior de economía social.[§31.]
La guerra imperialista no podía terminar en una paz justa ni siquiera en ningún tipo de paz estable entre los gobiernos burgueses. En la fase de desarrollo a la que ha llegado actualmente el capitalismo, esta guerra debía transformarse inevitablemente, y se está transformando ante nuestros propios ojos, en una guerra civil entre las masas explotadas y trabajadoras (dirigidas por el proletariado) y la burguesía.[§32.]
La enérgica ofensiva lanzada por el proletariado, y las victorias conseguidas por los trabajadores en diversos países, han intensificado la resistencia de los explotadores y han conducido a la creación de nuevas formas de unión internacional entre los capitalistas (la Sociedad de Naciones, etc.); estos, organizándose a escala mundial, mediante la explotación sistemática de todos los pueblos del globo, y concentrando sus fuerzas, aspiran al aplastamiento directo del movimiento proletario en todos los países.
Todo esto conduce inevitablemente a la coyuntura de guerras civiles dentro de los Estados particulares, con guerras revolucionarias, libradas en parte por los Estados proletarios que se defienden contra el ataque capitalista, y en parte por los pueblos oprimidos que se esfuerzan por sacudirse el yugo de las potencias imperialistas.[§33& 34.]
En estas circunstancias, las consignas del pacifismo, del desarme internacional bajo el capitalismo, de la creación de tribunales de arbitraje, etc., son algo peor que una utopía reaccionaria; son un fraude directo contra los trabajadores, destinado a desarmar al proletariado y a desviarlo de la tarea de desarmar a los explotadores.
Nada más que la revolución proletaria, comunista, puede sacar a la humanidad del callejón sin salida en que la han colocado el imperialismo y las guerras imperialistas. Por grandes que sean las dificultades en el camino de la revolución, cualesquiera que sean las derrotas temporales que pueda sufrir, cuán altas sean las olas de la contrarrevolución, la victoria final del proletariado es segura.[La última parte del §37.]
Para lograr la victoria de la revolución proletaria mundial es esencial que exista una confianza absoluta y mutua, la más íntima alianza fraternal y la mayor cohesión posible de las actividades revolucionarias de la clase trabajadora en los países más avanzados.
Estas condiciones no pueden realizarse sin convertir en una cuestión de principio la ruptura de relaciones y la lucha despiadada contra esa perversión burguesa del socialismo que predomina en los principales partidos socialdemócratas y socialistas oficiales.[§35.]
En esta perversión se manifiesta, por una parte, la tendencia del oportunismo y del socialchovinismo, de aquello que se llama socialismo pero que de hecho es chovinismo, la careta de quienes defienden los intereses rapaces de su propia burguesía nacional bajo el falso lema de la defensa de la patria —un lema aplicado tanto de manera general como específicamente a la guerra imperialista de 1914 a 1918—. Esta tendencia se originó porque la apropiación de colonias y la opresión de las naciones débiles por parte de los Estados capitalistas avanzados han permitido a las burguesías de estos países, a partir de las vastas ganancias obtenidas de dichos pillajes, ofrecer una posición privilegiada a los miembros más altamente cualificados del proletariado y, de este modo, en la práctica, comprarlos en tiempos de paz dándoles un estatus pequeñoburgués ventajoso; al mismo tiempo, la burguesía toma a su servicio a los líderes de este estrato. Los oportunistas y los socialchovinistas, al haberse convertido en los sirvientes de la burguesía, son los enemigos de clase directos del proletariado, especialmente hoy, cuando en alianza con los capitalistas se esfuerzan por aplastar por la fuerza de las armas el movimiento revolucionario del proletariado en sus propias tierras y en las de otros.[§36-38.]
Por otra parte, simultáneamente al crecimiento de esta perversión burguesa del socialismo, aparece la tendencia centrista, que se manifiesta de igual manera en todos los países capitalistas. El centro oscila entre los socialchovinistas y los comunistas, manteniendo su unión con los primeros y esforzándose por reconstruir la quebrada Segunda Internacional.[§39.] Como líder en la lucha del proletariado por su emancipación, solo existe la nueva, la Tercera, la Internacional Comunista, a cuyas filas pertenece el Partido Comunista Ruso. Esta Internacional ha sido creada de hecho mediante la organización de partidos comunistas a partir de los elementos genuinamente proletarios de los partidos socialistas en diversos países, y especialmente en Alemania; fue constituida formalmente en marzo de 1919 y su primera sesión se celebró en Moscú. La Internacional Comunista, que recibe cada vez más apoyo de las masas proletarias en todos los países, ha retornado al marxismo no solo en el nombre que ha adoptado, sino también en sus principios ideológicos y políticos; y en toda su actividad hace realidad la enseñanza revolucionaria de Marx, depurada de las perversiones burguesas y oportunistas.[§40.]
Concretizando la realización de las tareas de la dictadura proletaria aplicadas a Rusia, un país cuya peculiaridad más notable es el predominio numérico del estrato pequeño burgués de la población, el Partido Comunista Ruso ha definido estas tareas de la manera siguiente:[§41-45.]
# POLÍTICA GENERAL.
Una república burguesa, por muy democrática que sea, consagrada por las consignas de la voluntad del pueblo, la voluntad de toda la nación, la voluntad de todas las clases, expresa inevitablemente —por el solo hecho de basarse en la propiedad privada de la tierra y de los demás medios de producción— la dictadura de la burguesía, de una máquina para la explotación y la opresión de la inmensa mayoría de los trabajadores por parte de la camarilla capitalista. En contraste con esto, la democracia proletaria o soviética transforma a las organizaciones de masas de aquellos que son oprimidos por la clase capitalista, de los proletarios y semiproletarios (los campesinos pobres), es decir, de la inmensa mayoría de la población, en el fundamento permanente y unificado de todo el aparato del Estado, local y central, desde abajo hasta arriba. Con ello, el Estado soviético realiza, entre otras cosas, en una forma inconmensurablemente más amplia que nunca antes, la autonomía local, sin ningún tipo de autoridad impuesta desde arriba. Es tarea de nuestro partido trabajar incansablemente en pro de la instauración completa de ese tipo superior de democracia que necesita para su correcto funcionamiento la elevación continua del nivel de cultura, organización y capacidad de iniciativa de las masas.[§46& 47.]
A diferencia de la democracia burguesa, que oculta el carácter de clase del Estado capitalista, el Poder Soviético reconoce abiertamente que todo Estado tendrá inevitablemente un carácter de clase hasta que la división de la sociedad en clases haya desaparecido por completo y, con ella, toda autoridad estatal haya desparecido. El Estado soviético, que por su propia naturaleza ha conducido al aplastamiento de la resistencia de los explotadores, y la Constitución soviética, que se basa en la idea de que toda libertad es un fraude en la medida en que entra en conflicto con la liberación del trabajo del yugo del capital, no rehúye privar de derechos políticos a los explotadores. Nuestro partido, el partido del proletariado, al tiempo que aplasta inexorablemente la resistencia de los explotadores y lucha en el terreno de las ideas contra los arraigados prejuicios según los cuales los derechos y libertades burgueses se consideran inviolables, debe dejar al mismo tiempo perfectamente claro que la privación de los derechos políticos, y cualesquiera limitaciones que puedan imponerse a la libertad, son necesarias únicamente como medidas temporales para hacer frente a los intentos de los explotadores por reconquistar sus privilegios. Paralelamente a la desaparición de la posibilidad objetiva de la explotación del hombre por el hombre, desaparecerá asimismo la necesidad de estas medidas temporales, y nuestro partido propugnará su restricción y, en última instancia, su abolición completa.[§48.]
La democracia burguesa está organizada sobre la base de la difusión formal de los derechos y libertades políticas: por ejemplo, el derecho de reunión pública, el derecho de asociación, la libertad de prensa; siendo considerados todos los ciudadanos como iguales en estos aspectos.
Pero, de hecho, en lo que concierne a la práctica administrativa, y sobre todo en vista de su esclavitud económica, bajo la democracia burguesa los trabajadores siempre se han encontrado en las filas de retaguardia, y les ha sido imposible hacer realidad estos derechos y libertades en una medida notable.
Por el contrario, la democracia proletaria, en lugar de proclamar formalmente los derechos y libertades, realiza de hecho estos derechos y libertades ante todo y por encima de todo para esa misma clase de la población que era oprimida por el capitalismo, a saber, para el proletariado y el campesinado.
Por esta razón, el Poder Soviético confisca los bienes de la burguesía, es decir, sus imprentas, depósitos de papel, etc., con el fin de ponerlos enteramente a disposición de los trabajadores y de sus organizaciones.
El Partido Comunista ruso debe inducir a masas cada vez más amplias de la población trabajadora a hacer uso de los derechos y libertades democráticas, y debe ampliar las posibilidades materiales en este sentido.[§49.]
La democracia burguesa ha proclamado reiteradamente la igualdad de los individuos con independencia del sexo, la raza, la religión y la nacionalidad; pero el capitalismo no ha sido capaz en ninguna parte de realizar esta igualdad de derechos en la práctica, y en su fase imperialista ha provocado una intensificación extrema de la opresión racial y nacional.
Por la simple razón de que el Poder Soviético es el Poder de los trabajadores, ha podido llevar a cabo por primera vez en el mundo, completa y en todas las esferas de la vida, la abolición total de los últimos vestigios de la desigualdad de la mujer en los ámbitos de los derechos conyugales y familiares.
En el momento actual, la tarea de nuestro partido consiste en laborar en el campo de las ideas y en el campo de la educación preeminentemente con este fin, para poder efectuar la destrucción definitiva de todos los vestigios de la desigualdad y los prejuicios anteriores, especialmente entre los estratos atrasados del proletariado y el campesinado.
No contento con proclamar una igualdad formal de derechos para la mujer, el partido se esfuerza por liberarla de las cargas materiales de la antigua economía doméstica sustituyendo dicha economía por viviendas comunales, comedores comunales, lavaderos centrales, guarderías, etc.[§50.]
El Poder Soviético asegura a las masas trabajadoras, en un grado incomparablemente mayor del que les aseguraba la democracia burguesa y el parlamentarismo, la facultad de elegir y revocar a los delegados; esto se facilita y se hace accesible en beneficio de los obreros y los campesinos.
De este modo, el Poder Soviético compensa los defectos del sistema parlamentario —especialmente la separación de las esferas legislativa y ejecutiva característica de dicho sistema, el distanciamiento de las instituciones representativas respecto a las masas, etc.
Asimismo, el Estado soviético aproxima el aparato del Estado a las masas de tal manera que las unidades electorales del Estado, las células fundamentales a partir de las cuales se construye, ya no constan de circunscripciones territoriales, sino que ahora son unidades de producción (fábricas y talleres).
Nuestro partido debe concentrar sus energías en la tarea de lograr una mayor aproximación entre los instrumentos de poder y las masas trabajadoras, sobre la base de una comprensión más clara y plena por parte de estas masas de la democracia en la práctica, especialmente mediante la promoción de la responsabilidad y la rendición de cuentas de las personas principalmente interesadas.[§51.]
Mientras que la democracia burguesa, a pesar de sus declaraciones en contrario, hizo del ejército un instrumento de las clases pudientes, separándolo de las masas trabajadoras y contraponiéndolas a ellas, haciendo imposible o difícil que el soldado ejerza sus derechos políticos, el Estado soviético une a los trabajadores y a los soldados en sus órganos, los sóviets, en los cuales tienen iguales derechos e intereses idénticos. Es tarea de nuestro partido salvaguardar y promover esta unión de los trabajadores y los soldados en los sóviets, y fortalecer la unidad indisoluble de las fuerzas armadas con las organizaciones del proletariado y el semiproletariado.[§52.]
El proletariado urbano industrial, que comprende aquella parte de las masas trabajadoras más altamente concentrada, más unida, más ilustrada y más perfectamente templada para la lucha, debe ser el dirigente en todas las revoluciones.
Desde el principio, el proletariado asumió este papel en los sóviets y ha seguido desempeñando el papel dirigente a lo largo de su desarrollo como órganos de poder. Nuestra Constitución soviética refleja esto al asignar ciertos derechos preferenciales al proletariado industrial en comparación con las masas pequeñoburguesas, comparativamente desunidas, de las aldeas.
Reconociendo el carácter temporal de estos privilegios, que dependen históricamente de la dificultad de llevar a cabo la organización socialista de las aldeas, el Partido Comunista Ruso debe hacer todo lo posible, de manera infalible y sistemática, para hacer un buen uso de esta situación del proletariado industrial. Como contrapeso a los estrechos intereses comerciales y de oficio que el capitalismo fomentaba entre los trabajadores, nuestro partido debe lograr una unión más estrecha entre la vanguardia de los trabajadores, por un lado, y las masas comparativamente atrasadas y desintegradas del proletariado y semiproletariado rural, junto con los campesinos medios, por el otro.[§53.]
Solo gracias a la organización soviética del Estado fue posible que la revolución proletaria derribara y arrasara de un solo golpe el viejo aparato estatal de la burguesía, con su funcionariado y su maquinaria judicial.
Sin embargo, el nivel cultural comparativamente bajo de las masas, la falta de la experiencia requerida en el trabajo administrativo por parte de quienes han sido convocados por las masas para ocupar puestos de responsabilidad, la necesidad de ofrecer incentivos excepcionales a los expertos de la vieja escuela cuyos servicios son necesarios en asuntos difíciles, junto con la retirada del estrato más avanzado de los obreros urbanos (que tuvieron que asumir el servicio militar), han llevado a un renacimiento parcial de la burocracia dentro del sistema soviético.
Empeñado en una lucha decisivo contra la burocracia, el Partido Comunista Ruso defiende las siguientes medidas para la erradicación total de este mal:
- Todo miembro de un sóviet debe emprender algún trabajo determinado en el servicio administrativo.
- Debe haber una rotación continua entre quienes desempeñen tales funciones, de modo que cada miembro adquiera a su vez experiencia en todas las ramas de la administración.
- Poco a poco, hay que lograr que toda la población trabajadora participe por turnos en el servicio administrativo.
La aplicación completa y multifacética de todas estas medidas (que representan nuevos pasos en el camino en el que la Comuna de París entró como pionera), junto con una simplificación de las funciones de la administración cuando los trabajadores hayan alcanzado un nivel cultural más elevado, conducirá a la desaparición de la autoridad del Estado.[§54.]
# EL PROBLEMA DE LA NACIONALIDAD.
Sobre la cuestión de la nacionalidad, el Partido Comunista Ruso adopta las siguientes tesis:
- De importancia primordial es la política de unir a los proletarios y semiproletarios de diversas nacionalidades en una lucha revolucionaria conjunta por el derrocamiento de los terratenientes y de la burguesía.[§55-77& 60.]
- Con el fin de vencer los sentimientos de recelo que las masas trabajadoras de cualquier país oprimido albergan hacia el proletariado del Estado opresor, es indispensable anular todo privilegio de cualquier grupo nacional que sea, garantizar la completa igualdad nacional y reconocer que las colonias y las nacionalidades oprimidas tienen el derecho pleno a la secesión.[§58.]
- Para garantizar estos fines, el partido recomienda (como medida transitoria hacia la unión completa) una unión federativa de todos los Estados que estén organizados sobre una base soviética.
- Con respecto a la pregunta de quién tiene derecho a expresar la voluntad de una nación de separarse, el Partido Comunista Ruso adopta el punto de vista histórico de clase, teniendo en cuenta la etapa de desarrollo histórico a la que una nación en particular haya llegado —si, por ejemplo, está pasando del feudalismo a la democracia burguesa, de la democracia burguesa a la democracia soviética o proletaria, etc.[§59.]
En cada caso, por parte del proletariado de aquellas naciones que son o han sido naciones opresoras, es necesario que haya una extrema discreción y que se preste la máxima consideración a la pervivencia de los sentimientos nacionales entre las masas trabajadoras de las naciones que han sido oprimidas o han sido privadas de la igualdad de derechos.
Solo mediante tal política será posible crear las condiciones para la realización de una unión duradera y amistosa entre los diversos elementos nacionales del proletariado internacional. Así lo ha demostrado la experiencia de la unión con las distintas repúblicas soviéticas nacionales adyacentes a la Rusia soviética.
# ASUNTOS MILITARES.
En lo que respecta a los asuntos militares, los objetivos del partido se resumen en las siguientes tesis:
- Durante la época en que el imperialismo se descompone y arrecia la guerra civil, es imposible conservar el viejo ejército, y es igualmente imposible construir un nuevo ejército sobre una base llamada de clase no única o de toda la nación. El Ejército Rojo, como instrumento de la dictadura proletaria, debe tener necesariamente un carácter de clase declarado; es decir, debe estar compuesto exclusivamente por el proletariado y los estratos semiproletarios afines del campesinado. Solo cuando la clase haya desaparecido por completo, podrá tal ejército transformarse en una milicia socialista que abarque a todo el pueblo.[§61,62& 69.]
- Es indispensable que todos los miembros del proletariado y del semiproletariado reciban instrucción militar, y que en las escuelas se imparta la enseñanza militar adecuada.[§63.]
- El trabajo de adiestramiento militar e instrucción del Ejército Rojo se efectúa sobre la base de la solidaridad de clase y la iluminación socialista. Por esta razón debe haber comisarios políticos, nombrados de entre comunistas fidedignos y abnegados, para cooperar con el estado mayor militar; y todos los grupos comunistas deben inspirarse en ideas de unidad y disciplina voluntaria.[§64& 65.]
- Para contrarrestar el sistema del viejo ejército, son necesarias las siguientes medidas: el período de vida en los cuarteles debe reducirse al mínimo; los cuarteles deben asemejarse al tipo de escuelas militares y político-militares; debe haber la asociación más estrecha posible entre las unidades militares y las fábricas, talleres, sindicatos y organizaciones de campesinos pobres.[§66.]
- La solidaridad y la estabilidad indispensables solo pueden ser aportadas al joven ejército revolucionario por medio de un cuerpo de oficiales compuesto por obreros y campesinos con conciencia de clase, designados al principio únicamente como subalternos. Es evidente, por tanto, que una de las tareas más importantes en la creación del Ejército Rojo es preparar para las funciones de comandantes a aquellos soldados que posean una capacidad y energía peculiares y cuya devoción a la causa del socialismo sea excepcionalmente ardiente.[§67.]
- Debemos hacer el uso práctico más amplio posible de la experiencia operativa y técnica adquirida durante la guerra mundial. Para cumplir este objetivo, debemos atraer al trabajo de organización del ejército y a su dirección efectiva a los expertos militares que se formaron en las escuelas del viejo ejército. Pero una condición necesaria para el empleo de dichos expertos es que la dirección política del ejército y el control efectivo del Estado Mayor queden concentrados en manos de la clase trabajadora.
- La exigencia de la elección de los mandos, que tenía una enorme importancia de principio en relación con el ejército burgués, cuyos jefes habían sido adiestrados específicamente como un aparato para la subjugación de clase de los soldados rasos (y, mediante el instrumento de los soldados rasos, la subjugación de las masas trabajadoras), deja de tener cualquier significado de principio en relación con el ejército de clase de los obreros y campesinos. Una posible combinación de la elección con el nombramiento desde arriba puede ser conveniente para el ejército revolucionario de clase simplemente por razones prácticas. Si esto es así o no, depende del nivel cultural de las unidades militares, del grado de solidaridad entre los sectores del ejército, de la eficacia de los cuadros de mando y de consideraciones similares.[§68.]
# JUSTICIA PROLETARIA.
Tomando en sus manos todos los poderes del Estado burgués, y barriendo los instrumentos de ese Estado sin dejar vestigio alguno, barriendo los tribunales del viejo orden junto con la fórmula democrático-burguesa «elección de los jueces por el pueblo», la democracia proletaria lanzó la consigna de clase «elección de jueces de entre los trabajadores y únicamente por los trabajadores».
Aplicó esta consigna en toda la administración de justicia y, al mismo tiempo, igualó los derechos de ambos sexos tanto en lo que respecta a la elección de jueces como al servicio de jurado obligatorio.
Para lograr que las masas más amplias del proletariado y del campesinado pobre participaran en la administración de justicia, se dispuso que en los tribunales intervinieran jueces escabinos [jurados], renovados continuamente a cortos intervalos, y se estipuló que las listas de jurados debían confeccionarse reflejando la composición de las organizaciones de masas de los trabajadores, los sindicatos, etc.[§70& 71.]
Habiendo creado un tribunal popular unificado en lugar de la serie interminable de tribunales anteriores en el orden social que había sido barrido (el sistema de tribunales superiores e inferiores en varios grados), el Poder Soviético construyó su propio sistema judicial, haciéndolo fácilmente accesible a la población y poniendo fin a todas las demoras en la administración de justicia.
Habiendo anulado las leyes de la administración derrocada, el Poder Soviético dejó a los tribunales soviéticos elegidos la realización de la voluntad del proletariado y la aplicación práctica de sus decretos. En los casos no previstos por los decretos, o a los cuales los decretos no sean enteramente aplicables, los tribunales deben guiarse por un sentido socialista de la equidad.[§72& 73.]
En el dominio de la justicia penal, los tribunales organizados de esta manera ya han efectuado un cambio radical en el carácter del castigo, realizando en gran medida la condena condicional, introduciendo la censura social como método penal, sustituyendo la privación de libertad por el trabajo obligatorio mientras el infractor sigue en libertad, sustituyendo las prisiones por establecimientos educativos y haciendo posible realizar como medida práctica la institución de los tribunales de comensales o de camaradas.[§74.]
El Partido Comunista Ruso, con miras al ulterior desarrollo de la justicia en esta dirección, debe esforzarse por lograr que toda la población trabajadora participe por turnos en el desempeño de las funciones judiciales, y que el sistema penal se transforme finalmente en un sistema de medidas de carácter educativo.[§75.]
# EDUCACIÓN.
En el dominio de la educación popular, el Partido Comunista Ruso se ha fijado como tarea la culminación de la obra iniciada por la revolución de noviembre de 1917, la transformación de la escuela para que, de ser un órgano de mantenimiento del dominio de clase de la burguesía, se convierta en un órgano para la abolición completa de la división de la sociedad en clases, un órgano para la regeneración comunista de la sociedad.[§76& 77.]
En el periodo de la dictadura del proletariado, es decir, en el periodo en que se preparan las condiciones que harán posible alcanzar la plena realización del comunismo, la escuela debe ser no meramente un medio para la transmisión de los principios del comunismo en general, sino un medio para la transmisión de la ideología y de la influencia organizativa y educativa del proletariado hacia los estratos semiproletarios y no proletarios de las masas trabajadoras, con el fin de que en última instancia sea educada una nueva generación capaz de instaurar el comunismo. En el momento actual, el primer paso en este camino parecería ser el ulterior desarrollo de los siguientes cambios fundamentales, escolásticos y culturales, ya introducidos por el Poder Soviético:[§78.]
- La introducción de la enseñanza gratuita, obligatoria, general y técnica para todos los niños de ambos sexos hasta la edad de 17 años. (La educación técnica proporcionará un conocimiento de la teoría y la práctica de las principales ramas de la producción.)[§80.]
- La creación de una red de instituciones preparatorias para la vida escolar; guarderías, jardines de infancia, hogares infantiles, etc.; para la mejora de la educación social y para la liberación de la mujer.[§79.]
- La realización completa de los principios de la escuela del trabajo unificada, con instrucción en la lengua materna, coeducación, instrucción absolutamente laica (es decir, una educación totalmente libre de cualquier tipo de influencia religiosa), una instrucción en la que la teoría esté estrechamente vinculada al trabajo socialmente productivo, una instrucción que produzca un desarrollo multifacético de los miembros de la sociedad comunista.[§80.]
- La provisión a todos los alumnos, a cuenta del Estado, de alimentación, ropa, calzado y material escolar.
- La creación de nuevos relevos de trabajadores de la educación compenetrados con las ideas del comunismo.[§85.]
- La inducción de toda la población trabajadora para que participe activamente en la difusión de la ilustración (el desarrollo de sóviets de instrucción pública, la movilización de todos los que saben leer y escribir, etc.).[§84.]
- Ayuda estatal multifacética para la autoeducación de los obreros y campesinos (la creación de una red de instituciones para la instrucción extraescolar: bibliotecas; escuelas para adultos; hogares y universidades populares; cursos; conferencias; cines; etcétera).[§84& 83.]
- El desarrollo extensivo de la formación profesional para los alumnos mayores de 17 años, en asociación con la enseñanza politécnica general.[§81.]
- Fácil acceso a las salas de conferencias de las universidades para todos los que puedan desearlo, y especialmente para los trabajadores; la apertura de las universidades como campo para las actividades docentes de todas las personas competentes; la eliminación de todos los obstáculos artificiales que puedan impedir actualmente el acceso de nuevas fuerzas docentes a las cátedras; la atención al bienestar material de los alumnos, para que sea prácticamente posible que los proletarios y campesinos asistan a las universidades.[§82.]
- De igual manera es indispensable asegurar a los trabajadores el fácil acceso a todos los tesoros del arte creados sobre la base de la explotación de su trabajo, y que hasta ahora se han hallado a la exclusiva disposición de los explotadores.[§88.]
- El desarrollo de una extensa propaganda de las ideas comunistas, y la utilización a tal fin de todo el aparato y los medios del Poder del Estado.[§87.]
RELIGIÓN.
En lo que respecta a la religión, el Partido Comunista Ruso no se contenta con haber decretado ya la separación de la Iglesia del Estado y de la escuela de la Iglesia, es decir, con haber tomado medidas que la democracia burguesa incluye en sus programas pero que no ha aplicado en ninguna parte debido a los múltiples vínculos que existen en la realidad entre el capital y la propaganda religiosa.
El Partido Comunista ruso se guía por la convicción de que nada más que el cumplimiento de la finalidad y la plena conciencia en todas las actividades sociales y económicas de las masas puede conducir a la completa desaparición de los prejuicios religiosos. El partido se esfuerza por asegurar la ruptura completa de la unión entre las clases explotadoras y las organizaciones de propaganda religiosa, cooperando así en la liberación real de las masas trabajadoras de los prejuicios religiosos, y organizando la propaganda más extensa de la ilustración científica y las concepciones antirreligiosas. Al hacer esto, debemos evitar cuidadosamente todo lo que pueda herir los sentimientos de los creyentes, pues tal método solo puede conducir al fortalecimiento del fanatismo religioso.[§89-92.]
# ASUNTOS ECONÓMICOS.
El partido debe completar inexorablemente la expropiación de la burguesía, la cual ya ha comenzado y que principal y esencialmente se ha llevado a cabo. Como resultado de esta expropiación, los medios de producción y de cambio pasan a ser propiedad de la República Soviética, es decir, se convierten en propiedad común de todos los trabajadores.[§93.]
Es parte esencial de la política económica del Poder Soviético asegurar un aumento general de las fuerzas productivas del país. En vista de la desorganización generalizada, para la preservación del país, todas las demás consideraciones deben subordinarse a un único fin práctico: un aumento rápido, por todos los medios disponibles, de la cantidad de bienes que la población necesita urgentemente. El éxito en el funcionamiento de cada institución soviética relacionada con la vida económica debe medirse por los resultados prácticos que se obtengan en este asunto del incremento de la producción.[§94.]
A este respecto, las consideraciones más importantes son las siguientes.
La desintegración de la economía imperialista legó al período inicial de la reconstrucción soviética una condición sumamente caótica tanto respecto a la organización como a la administración de la producción. De ahí que una de nuestras tareas fundamentales, una de nuestras necesidades más urgentes, sea asegurar la mayor cohesión posible en todas las actividades económicas del país, las cuales deben unificarse de acuerdo con un diseño gubernamental general. Debemos efectuar la máxima centralización de la producción en el sentido de unificarla en ramas individuales y grupos de ramas; en el sentido de concentrarla en las mejores unidades productivas posibles, y en el sentido de la realización más rápida de las tareas económicas. Debemos asegurar la máxima solidarización de todo el aparato económico, utilizando racional y económicamente todos los recursos materiales del país.[§95.]
Para ello debemos promover una estrecha colaboración económica y una alianza política con otros pueblos, esforzándonos simultáneamente por establecer un plan económico unificado junto con aquellos de entre ellos que ya hayan establecido un sistema soviético.[§96.]
En lo que respecta a la pequeña producción y a la industria a domicilio, debemos utilizarla en la medida más amplia posible mediante la dación de encargos gubernamentales a los trabajadores a domicilio. La industria a domicilio y la pequeña producción deben ser incluidas dentro del plan general de suministro de materias primas y combustible; y deben recibir apoyo financiero a condición de que los diversos trabajadores a domicilio, los artels de trabajadores a domicilio, las cooperativas de producción y otras pequeñas empresas puedan unirse para formar unidades productivas e industriales más grandes. Debemos alentar tales uniones, procurando a través de estas y de una serie de otras medidas contrarrestar los intentos de los trabajadores a domicilio de convertirse en pequeños fabricantes independientes. Debemos promover así la transición indolora de esta forma obsoleta de producción hacia la forma superior de la gran industria maquinizada.[§97.]
El aparato organizado de la producción social debe depender principalmente de los sindicatos.
Estos sindicatos deben liberarse cada vez más de los vínculos de oficio. Deben transformarse en enormes unidades productivas, que enrolen a la mayoría de los trabajadores, y a su debido tiempo a todos los trabajadores, en las respectivas ramas de la producción.
Por cuanto los sindicatos ya son (como se especifica en las leyes de la República Soviética y como se realiza en la práctica) participantes en todos los órganos locales y centrales que administran la industria, deben proceder a la concentración práctica en sus propias manos de la labor de administración en toda la vida económica del país, haciendo de esto su objetivo económico unificado. Protegiendo así la unión indisoluble entre la autoridad central del Estado, la economía nacional y las amplias masas de los trabajadores, los sindicatos deben inducir en la medida de lo posible a los trabajadores a participar directamente en la labor de administración económica. La participación de los sindicatos en la dirección de la vida económica, y la incorporación por parte de ellos de las amplias masas del pueblo a esta labor, se presentan al mismo tiempo como nuestra principal ayuda en la campaña contra la burocratización del aparato económico del Poder Soviético. Esto facilitará también el establecimiento de un control popular efectivo sobre los resultados de la producción.[§98.]
Para el desarrollo planificado de la vida económica, es esencial utilizar al máximo toda la fuerza de trabajo de que dispone el Estado. Su correcta asignación y reasignación entre las distintas zonas territoriales y entre las diversas ramas de la vida económica constituye la tarea principal de la política económica del Poder soviético. Esto no puede cumplirse de ningún otro modo que mediante una estrecha asociación entre el Poder soviético y los sindicatos. La movilización general por parte del Poder soviético de todos los miembros de la población aptos física y mentalmente para el trabajo (movilización que ha de llevarse a cabo a través de la instrumentalidad de los sindicatos), para el cumplimiento de deberes sociales definidos, debe lograrse de manera mucho más amplia y sistemática de lo que hasta ahora ha sido el caso.[§99.]
A pesar de la desintegración de las organizaciones capitalistas del trabajo, las energías productivas del país pueden ser renovadas y desarrolladas; pero el método socialista de producción no puede consolidarse de ninguna otra manera que mediante el establecimiento de una disciplina de camaradería entre los trabajadores, mediante la consecución de su máxima independencia, mediante la adquisición de un sentido de responsabilidad y mediante el más estricto control mutuo sobre el trabajo productivo.
Para la consecución de este fin se requiere una labor perseverante y sistemática para la educación de las masas, la cual se verá facilitada ahora por el hecho de que estas están presenciando efectivamente el derrocamiento del capitalista, del terrateniente y del comerciante, y por el hecho de que su propia experiencia práctica les está convenciendo de que su bienestar depende exclusivamente de la disciplina de su propio trabajo.
En esta obra de creación de una nueva disciplina socialista, el papel dirigente se asigna a los sindicatos. Estos últimos, saliendo de la vieja rutina, deben para la realización del nuevo objetivo poner en práctica diversas medidas, tales como las siguientes: la introducción de la contabilidad; el establecimiento de una jornada laboral normal y de una intensidad normal del trabajo; la inauguración de la responsabilidad ante los tribunales de trabajo de camaradas; etc.[§100.]
Esta tarea de desarrollar las fuerzas productivas requiere para su realización la utilización inmediata, generalizada y multilateral de los expertos (científicos y técnicos) que nos legó el capitalismo como herencia.
Debemos utilizarlos a pesar de que inevitablemente, en la mayoría de los casos, se han nutrido de la filosofía capitalista y se han educado en hábitos burgueses.
El partido considera que el periodo de aguda lucha contra los miembros de este estrato —lucha originada por el sabotaje que organizaron— ha llegado ahora a su fin, dado que la fuerza del movimiento saboteador ha sido quebrantada.
El partido, por tanto, debe llevar a cabo su política en estrecha alianza con los sindicatos.
- Por un lado, debe evitar hacer cualquier concesión política a los miembros del estrato burgués, y debe reprimir implacablemente cualquier inclinación que estos puedan mostrar hacia la contrarrevolución.
- Por otro lado, debe librar una guerra no menos implacable contra el llamado radicalismo (que en realidad es una forma ignorante de presunción) de aquellos que creen que los trabajadores pueden superar el capitalismo y el sistema burgués sin aprender de los expertos burgueses, sin hacer uso de estos expertos y sin ir a la escuela con ellos durante un periodo considerable.
Mientras se esfuerza por asegurar una remuneración igual para todo el trabajo y apunta al establecimiento del comunismo completo, el Poder Soviético no puede procurar la realización plena de esta igualdad en el momento actual, cuando apenas se han dado los primeros pasos hacia la transformación del capitalismo en comunismo.
De ahí que sea necesario mantener durante cierto tiempo el sistema de remuneración especialmente alta para los expertos, de modo que trabajen mejor que antes y no peor. Con este fin, no debemos vacilar en el pago de primas por un trabajo excepcionalmente exitoso y por el trabajo realizado en capacidad directiva.
De igual manera debemos colocar a los especialistas burgueses en un ambiente de trabajo social de camaradería, donde codo a codo se relacionen con las filas de los trabajadores comunes y también con los más avanzados entre los comunistas con conciencia de clase. De este modo se logrará un entendimiento mutuo y se tenderá un puente sobre el abismo que existía bajo el capitalismo entre los trabajadores intelectuales y los trabajadores manuales.[§101.]
El Poder Soviético ya ha adoptado toda una serie de medidas destinadas al desarrollo de la ciencia y a su enlace con la producción. Ha creado una red de nuevos institutos de ciencia aplicada, laboratorios, estaciones experimentales, plantas piloto para la prueba de nuevos métodos técnicos; ha introducido mejoras e invenciones; ha programado y organizado los medios morales y materiales de que disponemos para fines científicos; etc. El Partido Comunista Ruso apoya todas estas medidas; se esfuerza por promover su desarrollo y por contribuir a la creación de condiciones más favorables para el estudio científico y para la utilización de la ciencia en aras del incremento de la energía productiva del país.[§102.]
# AGRICULTURA.
El Poder Soviético, habiendo abolido por completo la propiedad privada de la tierra, ya ha instituido toda una serie de medidas para promover la organización de la agricultura socialista a gran escala. Las más importantes de estas medidas son las siguientes: (1) la fundación de granjas soviéticas, es decir, de economías socialistas a gran escala; (2) el apoyo a los arteles o cooperativas para el cultivo comunitario de la tierra; (3) la organización del cultivo estatal de todo tipo de tierras no cultivadas; (4) la movilización estatal de todos los expertos agrícolas, para que se puedan tomar medidas enérgicas con el fin de mejorar los métodos agrícolas; (5) el apoyo a las comunas agrícolas, como asociaciones puramente voluntarias de agricultores para la gestión cooperativa de la agricultura a gran escala.[§103-109.]
Considerando todas estas medidas como tendentes de manera integral a favorecer el aumento absolutamente esencial de la productividad del trabajo agrícola, el Partido Comunista Ruso se esfuerza por hacerlas lo más eficaces posible, por difundirlas ampliamente por las regiones más atrasadas del país y por alentar nuevos avances del mismo carácter.
En especial, el Partido Comunista Ruso defiende:
- Amplio apoyo estatal a las cooperativas agrícolas dedicadas a la elaboración de productos agrícolas.
- La extensa introducción de métodos para la mejora de la tierra.
- El suministro generalizado y sistemático de aperos de labranza a los campesinos pobres y a los campesinos medios. Esto debe llevarse a cabo por medio de estaciones de préstamo.[§110& 111.]
Teniendo que contar con el hecho de que la pequeña agricultura campesina continuará existiendo durante muchos años, el Partido Comunista Ruso se esfuerza por promover una serie de medidas tendientes a aumentar la productividad de la agricultura campesina. Entre tales medidas pueden enumerarse: (1) la regularización de la labranza campesina (la abolición del sistema de cultivo en franjas, etc.); (2) el suministro de mejores semillas y abonos artificiales a los campesinos; (3) la mejora de la raza del ganado campesino; (4) la difusión general de conocimientos agrícolas especializados; (5) la asistencia agrícola especializada a los campesinos; (6) la reparación de los aperos de labranza campesinos en los talleres de reparación soviéticos; (7) la fundación de estaciones de préstamos, estaciones experimentales, campos de demostración, etc.; (8) la mejora de las tierras campesinas.[§112.]
El abismo entre la ciudad y el campo es en todo momento una de las causas principales del atraso de los distritos rurales, tanto en lo que respecta a los métodos agrícolas como a la cultura mental. Pero, en una época profundamente crítica como la presente, esta escisión entraña tanto para la ciudad como para el campo el peligro inminente de la ruina absoluta. El Partido Comunista Ruso considera, por tanto, la abolición de esta separación como una de las tareas fundamentales de la política constructiva comunista. Además de las medidas generales que defiende, considera esencial: la atracción generalizada y deliberada de los trabajadores industriales hacia las labores agrícolas gestionadas comunalmente; el desarrollo de la actividad del Comité Obrero de Colaboración (una rama de la actividad estatal ya instituida por el Poder Soviético); y medidas similares.[§113.]
En todo su trabajo en los distritos rurales, el Partido Comunista Ruso se apoya primordialmente en las capas proletarias y semiproletarias de estas regiones. Las organiza, ante todo, como una fuerza independiente, formando células del partido en las aldeas, organizaciones de campesinos pobres, un tipo peculiar de sindicatos para los proletarios y semiproletarios rurales, etc., acercando por todas partes a estos trabajadores rurales al proletariado urbano y liberándolos de la influencia de la burguesía rural y de los intereses de la pequeña propiedad.
Por lo que respecta a los campesinos ricos —la burguesía rural—, la política del Partido Comunista Ruso adopta la forma de una lucha decisiva contra sus tendencias explotadoras y de medidas para aplastar su resistencia a la política soviética.
En el caso del campesinado medio, la política del Partido Comunista Ruso consiste, gradual y deliberadamente, en atraerlo a la obra de la construcción socialista. El partido se propone apartarlo de los campesinos ricos, traerlo al bando de la clase obrera prestando especial atención a sus necesidades. Intenta superar su atraso en cuestiones culturales mediante medidas de carácter ideológico, evitando cuidadosamente toda medida coercitiva. En todas las ocasiones en que se tocan sus intereses vitales, se esfuerza por llegar a un acuerdo práctico con ellos, haciéndoles las concesiones que promuevan la reorganización socialista.[§114.]
# DISTRIBUCIÓN.
En la esfera de la distribución, la tarea del Poder Soviético en el momento actual consiste en continuar indefectiblemente la sustitución del comercio por una distribución deliberada de mercancías, por un sistema de distribución organizado por el Estado a escala nacional.
El objetivo es lograr la organización de toda la población en una red integral de comunas de consumidores que sea capaz, con la máxima rapidez, intencionalidad, economía y un gasto mínimo de trabajo, de distribuir todos los bienes necesarios, centralizando estrictamente todo el aparato distributivo.
Sobre los cimientos de las comunas de consumidores y sobre su unificación debe edificarse una genuina, universal y operante cooperación, bajo la forma de una inmensa organización de consumidores, que se convierta en un aparato de distribución de masas más perfecto que cualquiera de los conocidos en la historia del capitalismo.
Por cuestión de principio, el Partido Comunista Ruso sostiene que el proceder adecuado en relación con este problema de la distribución no es desmantelar el aparato cooperativo, sino desarrollarlo sobre líneas comunistas. El partido perseguirá esta política de manera sistemática. Exhorta a todos los miembros del partido a trabajar en las cooperativas y a administrarlas (con la asistencia de los sindicatos) en un espíritu comunista; a promover la independencia y la disciplina en toda la población trabajadora unida para formar cooperativas; a esforzarse por lograr que la población entera ingrese en las cooperativas, y que estas cooperativas se fundan en una sola gran cooperativa que abarque a toda la República Soviética de arriba abajo; por último, y sobre todo, a que se mantenga continuamente la dominación del proletariado sobre los demás estratos de los trabajadores, y a que se pongan en práctica en todas partes diversas medidas para facilitar y lograr la transición de las cooperativas pequeñoburguesas del viejo tipo capitalista a comunas de consumidores dirigidas por los proletarios y los semiproletarios.[§115-119.]
# DINERO Y BANCOS.
Evitando los errores cometidos por la Comuna de París, el Poder Soviético en Rusia se apoderó primero del Banco del Estado, luego nacionalizó los bancos comerciales privados y formó una unión de los bancos nacionalizados y de sus fondos acumulados, fundiéndolos en el Banco del Estado. De este modo se creó el armazón del Banco Popular de la República Soviética.
Así, de ser un centro para el dominio económico del capital financiero y un instrumento para el dominio político de los explotadores, el banco se convirtió en un instrumento del poder de los trabajadores y en una palanca para promover la transformación económica.
Para llevar a su conclusión lógica la labor iniciada por el Poder Soviético, el Partido Comunista Ruso subraya especialmente los siguientes principios:
- La monopolización de todo el negocio bancario en manos del Estado soviético.
- La transformación radical y la simplificación de las operaciones bancarias, de modo que todo el sistema bancario se convierta en un aparato para la contabilidad unificada de la República Soviética. En la medida en que se logre la organización de una economía social con un propósito determinado, esto conducirá a la desaparición de los bancos y a su conversión en el establecimiento central de contabilidad de la sociedad comunista.
En la etapa inicial de la transición del capitalismo al comunismo, y antes de la organización de un sistema plenamente desarrollado para la producción y distribución comunista de bienes, la abolición del dinero es imposible. En estas circunstancias, los elementos burgueses de la población continúan utilizando para la especulación, el lucro y el saqueo de los trabajadores las fichas monetarias que aún permanecen en propiedad privada. Sobre la base de la nacionalización de la banca, el Partido Comunista Ruso se esfuerza por promover una serie de medidas que favorezcan un sistema de contabilidad sin dinero y pavimenten el camino para la abolición del dinero. Estas son: el depósito obligatorio de dinero en el Banco del Pueblo; la introducción de libros de presupuestos; la sustitución del dinero por fichas escritas o impresas, por vales que otorguen el derecho a la recepción de bienes pero utilizables solo por breves períodos; etc.[§120-121.]
# FINANZAS.
Durante la época en que ha comenzado la socialización de los medios de producción confiscados a los capitalistas, el Poder del Estado deja de ser un aparato parásito nutrido del proceso productivo. Comienza entonces su transformación en una organización que cumple directamente la función de administrar la vida económica del país. En la medida en que esto ocurre, el presupuesto del Estado será el presupuesto de toda la economía nacional. En estas condiciones, el equilibrio entre los ingresos y los gastos solo puede efectuarse mediante un registro exacto de la producción y distribución de bienes llevado a cabo sistemáticamente por el Estado. En lo que concierne a la cobertura de los gastos extraordinarios del Estado durante el período de transición, el Partido Comunista Ruso defiende que el sistema de gravámenes a los capitalistas, que era históricamente necesario y legítimo en la fase inicial de la revolución, sea reemplazado por un impuesto progresivo sobre la renta y el patrimonio. Pero en la medida en que este impuesto deje de ser lucrativo en vista de la expropiación ampliamente realizada de las clases poseedoras, los gastos del Estado deben ser cubiertos mediante la conversión directa a este propósito de una parte de los ingresos provenientes de diversos monopolios estatales.[§122-124.]
# EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA.
El problema de la vivienda se agudizó extraordinariamente durante el período de guerra. Para contribuir a su solución, el Poder Soviético expropió por completo todas las casas pertenecientes a los propietarios capitalistas y las entregó a los sóviets urbanos.
Llevó a cabo el realojamiento masivo de los trabajadores de los suburbios en las viviendas burguesas. Entregó las mejores de estas viviendas a las organizaciones obreras, disponiendo que el mantenimiento de las casas corriese a cargo del Estado; asumió la tarea de proveer a las familias de los trabajadores de mobiliario, etc.
El Partido Comunista Ruso, sin hacer nada contrario a los intereses de los propietarios de viviendas no capitalistas, debe emplear sus máximos esfuerzos para descubrir y aplicar los mejores medios para el mejoramiento de las condiciones de vivienda de las masas trabajadoras; para poner fin al hacinamiento y a las condiciones insalubres de los barrios antiguos de las ciudades; para la destrucción de viviendas inhabitables, la renovación de casas viejas y la construcción de nuevas casas adecuadas a las nuevas condiciones de la vida de la clase trabajadora; en general, para el realojo racional de los trabajadores.[§125& 126.]
# PROTECCIÓN LABORAL Y TRABAJO DE BIENESTAR SOCIAL.
El establecimiento de la dictadura del proletariado hizo posible por primera vez la plena realización del programa mínimo de los partidos socialistas en el dominio de la protección del trabajo. En su Código de Leyes del Trabajo, el Poder Soviético ha decretado formalmente: una jornada laboral de ocho horas para todos los trabajadores como tiempo máximo de trabajo —pero para las personas que no excedan de los dieciocho años de edad, y también en ramas de producción especialmente perjudiciales, así como para los mineros, la jornada laboral no debe exceder de seis horas—; un período de cuarenta y dos horas semanales de descanso ininterrumpido para todos los trabajadores; las horas extraordinarias están prohibidas por regla general; el empleo de la mano de obra de niños y jóvenes menores de dieciséis años está prohibido; el trabajo nocturno, el trabajo en oficios perjudiciales y también las horas extraordinarias están prohibidos en el caso de todas las mujeres y también en el de los jóvenes menores de dieciocho años; durante ocho semanas antes y ocho semanas después del parto las mujeres no trabajan, pero continúan recibiendo su salario íntegro, junto con asistencia médica y medicamentos gratuitos, y las trabajadoras con niños de pecho reciben durante las horas de trabajo un permiso de media hora cada tres horas; la inspección del trabajo y la inspección sanitaria a cargo de sóviets elegidos por los sindicatos.[§127-129.]
Para todos los trabajadores que no explotan el trabajo ajeno, la legislación del Poder Soviético proporciona un seguro social completo contra cualquier tipo de pérdida de la capacidad de trabajo y también (por primera vez en la historia) contra el desempleo a expensas exclusivas de los empleadores y del Estado, con absoluta independencia por parte de los asegurados y con la participación íntima de los sindicatos.[§130-132.]
Más que esto, en ciertos aspectos el Poder Soviético ha ido más allá del programa mínimo y, en el ya mencionado Código de Leyes Laborales, ha dispuesto la participación de las organizaciones obreras en la decisión de asuntos relativos a la contratación y el despido de los trabajadores. Para todos los trabajadores que hayan trabajado ininterrumpidamente durante no menos de un año, se decreta un mes de vacaciones con goce de sueldo íntegro. El Código establece la regulación estatal de los salarios sobre la base de las escalas elaboradas por los sindicatos. El Código dispone asimismo la formación de órganos o departamentos especiales para la asignación y catalogación de la fuerza de trabajo por parte de los sóviets y los sindicatos, haciendo obligatorio proveer trabajo a los desempleados.[§133.]
Pero la desorganización extrema resultante de la guerra y del ataque perpetrado por el imperialismo mundial han obligado al Poder Soviético a dar ciertos pasos atrás: a recurrir, en circunstancias excepcionales, a las horas extraordinarias, limitándolas a cincuenta días al año; a permitir el empleo de jóvenes de catorce a dieciséis años limitando su jornada de trabajo a cuatro horas; a disponer temporalmente que las vacaciones mensuales se reduzcan a quince días; a aumentar la duración del trabajo nocturno a siete horas.[§129.]
El Partido Comunista Ruso debe llevar a cabo una extensa propaganda en favor de la participación activa de todos los trabajadores en la aplicación enérgica de las medidas de protección laboral. A tal fin, son necesarias las medidas siguientes:
- Hay que emprender activamente la tarea de organizar y ampliar la inspección del trabajo. Con este fin, deben seleccionarse y formarse trabajadores activos, sacados de las filas de los trabajadores manuales, y este método de inspección debe extenderse a la pequeña producción y al trabajo a domicilio.
- La protección del trabajo debe hacerse extensiva a todas las ramas laborales, incluidos la industria de la construcción, el transporte terrestre y fluvial, el servicio doméstico y la agricultura.
- El trabajo industrial y agrícola debe prohibirse absolutamente durante la infancia, y debe haber una reducción adicional de la jornada laboral en el caso de los jóvenes.
Además, el Partido Comunista de Rusia debe emprender las siguientes tareas:
- Cuando se produce un aumento general en la productividad del trabajo, debe haber una jornada laboral máxima de seis horas sin ninguna disminución en la tarifa de pago, y además de las seis horas habrá dos horas de trabajo obligatorio sin pago especial, durante las cuales se impartirá instrucción en la artesanía y la teoría de la producción, instrucción práctica en la técnica del trabajo administrativo del Estado y entrenamiento militar.
- La introducción de un sistema de primas que promueva la emulación, con el fin de incrementar la productividad del trabajo.
En la esfera de la asistencia social, el Partido Comunista Ruso se esfuerza por organizar un sistema extensivo de ayuda estatal, no solo para las víctimas de la guerra y de las desgracias derivadas de causas elementales, sino también para las víctimas de las condiciones sociales anormales; libra una lucha enérgica contra todas las formas de parasitismo y holgazanería; y considera su deber reintegrar a la vida laboriosa a todos aquellos a quienes las circunstancias han expulsado de las filas de los trabajadores.[§134.]
# HIGIENE PÚBLICA.
Como base de sus actividades en el dominio de la protección de la salud pública, el Partido Comunista Ruso propone, ante todo, la introducción de medidas higiénicas y sanitarias dirigidas a la prevención de enfermedades.
La dictadura del proletariado ya ha hecho posible la introducción de un buen número de medidas higiénicas y curativas que eran impracticables dentro del marco de la sociedad burguesa:
- por ejemplo, la nacionalización del negocio de las farmacias minoristas, de las instituciones curativas a gran escala fundadas y dirigidas por la empresa privada, de los centros de salud;
- el establecimiento del deber laboral para todos los trabajadores médicos;
- etcétera.
De conformidad con esto, el Partido Comunista Ruso considera que sus tareas inmediatas son las siguientes:
- La enérgica puesta en práctica de amplias medidas sanitarias emprendidas en interés de los trabajadores, tales como:
(a) mejora de las condiciones sanitarias de todos los lugares de concurrencia pública; la protección de la tierra, el agua y el aire;
(b) la organización de cocinas comunicas y del suministro de alimentos en general sobre una base científica e higiénica;
(c) medidas para prevenir la propagación de enfermedades de carácter contagioso;
(d) legislación sanitaria.
- Una campaña contra las enfermedades sociales (tuberculosis, enfermedades venéreas, alcoholismo, etc.).
- La provisión gratuita de asesoramiento médico y tratamiento para toda la población.[§135-138.]