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nydus/The Murder at the VicaragePublic
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Table of Contents

XXIV

El primero decía así:

Estimado Sr. Clement: ⁠—Ha llegado a mi conocimiento algo que considero que debe saber. Se refiere a la muerte del pobre coronel Protheroe. Le agradecería mucho su consejo sobre el asunto: si acudir o no a la policía. Desde la muerte de mi querido marido, tengo un rechazo tal a cualquier clase de publicidad. Quizá pueda pasarse a verme unos minutos esta tarde.

Abrí el segundo:

“Estimado Sr. Clement: estoy tan turbada, tan preocupada en mi interior, por saber qué debo hacer. Ha llegado a mis oídos algo que siento que puede ser importante. Tengo tanto pavor a verme envuelta con la policía de cualquier manera. Estoy tan perturbada y angustiada. ¿Sería pedirle demasiado, querido vicario, que se pase por aquí unos minutos y resuelva mis dudas y perplejidades de la maravillosa manera en que siempre lo hace?

“Perdone que le moleste,

“Le saluda muy atentamente, Caroline Wetherby”.

El tercero, sentí, casi habría podido recitarlo de antemano.

“Estimado Sr. Clement ⁠—Algo sumamente importante ha llegado a mis oídos. Siento que usted debe ser el primero en saberlo. ¿Podría pasar a verme hoy por la tarde en algún momento? Le esperaré en casa”.

Esta epístola beligerante estaba firmada « Amanda Hartnell ».

Abrí la cuarta misiva. He tenido la buena fortuna de que me molesten muy pocas cartas anónimas.

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