Antonio
No se le escapa casi nada.
Sebastian
No; no hace más que confundir totalmente la verdad.
Gonzalo
Pero lo raro de esto es —lo cual es en verdad casi increíble—
Sebastian
Como tantas rarezas garantizadas.
Gonzalo
Que nuestras vestiduras, estando, como estaban, empapadas por el mar, conserven a pesar de ello su frescura y su brillo, pareciendo más bien recién teñidas que manchadas por el agua salada.
Antonio
Si tan solo uno de sus bolsillos pudiera hablar, ¿no diría acaso que miente?
Sebastian
¡Ay!, o bien ocultar falsamente su informe
Gonzalo
Me parece que nuestras ropas están ahora tan frescas como cuando nos las pusimos por primera vez en África, en la boda de la bella hija del rey, Claribel, con el Rey de Túnez.