Gonzalo
Y—¿me escucha usted, señor?
Alonso
Te lo ruego, no más: no me dices absolutamente nada.
Gonzalo
Bien creo a Vuestra Alteza; y lo hice para dar ocasión a estos caballeros, que son de pulmones tan sensibles y ligeros que siempre suelen reírse de nada.
Antonio
De ti nos reíamos.
Gonzalo
Quien en esta clase de alegre necedad no es nada para vosotros: así podéis continuar y seguir riéndoos de la nada.
Antonio
¡Qué golpe se ha dado ahí!
Sebastian
Y no hubiera caído de plano.
Gonzalo
Sois caballeros de valiente metal; sacaríais a la luna de su esfera, si ella permaneciese en la misma cinco semanas sin cambiar.