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nydus/AreopagiticaPublic
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Areopagitica

su comisión le ordenan no dejar pasar nada que no esté ya vulgarmente

No, lo que es más lamentable, si la obra de cualquier autor difunto, por muy famoso que haya sido en vida y hasta el día de hoy, llega a sus manos para pedir licencia de impresión o reimpresión, y se halla en su libro una sola frase de filo atrevido, pronunciada en el ardor del celo (¿y quién sabe si no habrá sido el dictado de un espíritu divino?), pero que no se ajusta al humor bajo y decrépito de ellos mismos —aunque haya sido el propio Knox, el reformador de un reino, quien la dijera—, no le perdonarán su tachadura: el sentido de ese gran hombre se perderá para toda la posteridad por el temor o la presuntuosa temeridad de un censor displicente.

Y a qué autor se le ha hecho recientemente esta violencia, y en qué libro de la mayor importancia para ser publicado fielmente, podría mencionarlo ahora, pero me abstendré hasta una ocasión más oportuna.

Y sin embargo, si estos asuntos no son tomados en serio y a tiempo por aquellos que tienen el remedio en sus manos, sino que tales manchas de

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