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nydus/AreopagiticaPublic
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Areopagitica

No es que yo tenga una buena opinión de cualquier ligera separación, ni que deba esperarse que todo en una Iglesia sea oro, plata y piedras preciosas: no le es posible al hombre separar la cizaña del trigo, ni los buenos peces del resto de la pesca; ese ha de ser el ministerio de los Ángeles al fin de las cosas mortales. Sin embargo, si no todos pueden ser de un mismo parecer —¿y quién espera que lo sean?—, esto sin duda es más saludable, más prudente y más cristiano: que se tolere a muchos, antes que obligar a todos. No me refiero a tolerar el papado ni la superstición abierta, los cuales, así como extirpan toda religión y supremacía civil, del mismo modo deben ser extirpados, previa utilización de todos los medios caritativos y compasivos para ganar y reconquistar a los débiles y extraviados; aquello que sea impío o malvado en absoluto, ya contra la fe o contra las costumbres, ninguna ley que pretenda no deslegitimarse a sí misma puede jamás permitirlo; pero de esas diferencias cercanas, o más bien indiferencias, es de lo que hablo, ya sea en algún punto de doctrina o de disciplina, las cuales, aunque sean muchas, no necesitan

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