Tal vez nos preste su barco; el niño se sanó.
Así que a la mañana siguiente, muy temprano, el Doctor bajó a la orilla del mar. Y cuando regresó, les dijo a los animales que todo iba bien: el marinero les iba a prestar el bote.
Entonces el cocodrilo y el mono y el loro se pusieron muy contentos y empezaron a cantar, porque iban a regresar a África, su verdadero hogar. Y el Doctor dijo,
“Solo podré llevarme a tres: a Jip el perro, a Dab-Dab la pata, a Gub-Gub el cerdo y a la lechuza, Too-Too. El resto de los animales, como los lirones, las ratas de agua y los murciélagos, tendrán que volver a vivir en los campos donde nacieron hasta que volvamos a casa. Pero como la mayoría de ellos duermen durante todo el invierno, eso no les importará; y, además, no les vendría bien ir a África”.