Se levantó y, como lo había hecho la noche anterior, fue hacia el fuego, removió un leño con el pie y luego se quedó un momento dándonos la espalda.
“Ella lo vio solo dos veces”.
“Sí, pero esa es precisamente la belleza de su pasión”.
A little to my surprise, on this, Douglas turned round to me.
“It was the beauty of it. There were others,” he went on, “who hadn’t succumbed. He told her frankly all his difficulty—that for several applicants the conditions had been prohibitive. They were, somehow, simply afraid. It sounded dull—it sounded strange; and all the more so because of his main condition.”
“¿Cuál era—?”
“Que ella no volvería a molestarle jamás —pero jamás, jamás: ni apelar ni quejarse ni escribir sobre nada; limitarse a afrontar ella sola todas las cuestiones, a recibir todo el dinero de su procurador, a encargarse de todo el asunto y a dejarle en paz.
Ella prometió hacerlo, y me mencionó que cuando, por un instante, aliviado, encantado, le sostuvo la mano, agradeciéndole el sacrificio, ella ya se sintió recompensada”.
—¿Pero esa fue toda su recompensa? —preguntó una de las damas.
“Ella nunca lo volvió a ver.”
“¡Oh! —dijo la señora; lo cual, como nuestro amigo volvió a dejarnos al instante, fue la única otra palabra de importancia aportada al tema hasta que, la noche siguiente, junto al rincón del hogar, en el mejor sillón,