Preparativos
“¿Qué me importa a mí una cama de plumas de ganso, Con la sábana tan primorosamente doblada, oh? ¡Pues esta noche dormiré en los fríos campos abiertos Junto a los gitanos pordioseros, oh!”
Las Normas de la Navegación, aunque importantes, no eran más que una pequeña parte de los preparativos para un viaje de descubrimiento. Había muchísimo más por hacer.
Por suerte, mamá casi había terminado de hacer las tiendas de campaña. Había decidido, en cuanto enviaron las cartas, que harían falta tiendas si se autorizaba la expedición a la isla, y que, si no se autorizaba, lo mejor después de eso sería un campamento en la orilla.
Así que había comprado la lona fina y había estado trabajando en la confección de las tiendas todos los días, mientras la regordeta Vicky dormía y los demás pescaban junto al cobertizo para botes o acampaban en el Pico de Darién.
Ese día por la noche, después de que el capitán John y la oficial Susan hubieran seguido a su tripulación a la cama, mamá había terminado ambas tiendas.
A la mañana siguiente, después de desayunar, John y Susan, con la ayuda de mamá, Titty para vigilar y Roger para estorbar, habían montado una de las tiendas entre dos árboles en el jardín de Holly Howe.