Unas pocas palabras sobre este método, que ahora reclama la atención de las estaciones experimentales, quizás no sean inútiles.
En Japón, el arroz se trata siempre de este modo. Se le trata como nuestros jardineros tratan la lechuga y el col —es decir, se le deja germinar primero; después se le siembra en rincones cálidos especiales, bien inundados de agua y protegidos de los pájaros mediante cuerdas tendidas sobre el suelo.
De treinta y cinco a cincuenta y cinco días más tarde, las jóvenes plantas, ya plenamente desarrolladas y provistas de una densa red de raicillas, son replantadas en terreno abierto.
De este modo los japoneses obtienen de veinte a treinta y dos bushels de arroz descascarillado por acre en las provincias pobres, cuarenta bushels en las mejores, y de sesenta a sesenta y siete bushels en las tierras óptimas. El promedio, en seis estados productores de arroz de Norteamérica, es al mismo tiempo de solo nueve bushels y medio.202
En China, el trasplante también es de uso general y, en consecuencia, los señores Eugène Simon y el difunto M. Toubeau han difundido en Francia la idea de que el trigo trasplantado podría convertirse en un poderoso medio para aumentar las cosechas en Europa occidental. 203
Hasta donde yo sé, la idea todavía no se ha sometido a una prueba práctica; pero cuando uno piensa en los notables resultados obtenidos por el método de plantación de Hallet; en lo que los horticultores obtienen al replantar una e incluso dos veces; y en la rapidez con que los horticultores de Jersey realizan el trabajo de plantación, hay que convenir en que en el trigo replantado tenemos una nueva vía digna de la más cuidadosa consideración.
Aún no se han realizado experimentos en esta dirección; pero el profesor Grandeau, cuya opinión he consultado sobre este tema, me escribió que cree que el método debe de tener un gran futuro. Los horticultores prácticos (los maraîchers de París) a quienes he pedido su opinión, no ven, por supuesto, nada extravagante en esa idea.
Con plantas que producen 1.000 granos cada una —y en el experimento de Capelle produjeron un promedio de 600 granos—, el alimento anual de trigo de un solo hombre (5,65 bushels, o bien 265 libras), que está representado por entre 5.000.000 y 5.500.000 granos, podría cultivarse en un espacio de 250 yardas cuadradas; mientras que para una persona experimentada el replantado no representaría más de diez a doce horas de trabajo.
Con una máquina herramienta adecuada, el trabajo podría reducirse probablemente en gran medida.
En Japón, dos hombres y dos mujeres plantan con arroz tres cuartos de acre en un día (Ronna, Les Irrigations, vol. iii., 1890, p. 67 seq.). Eso significa (Fesca, Japanesische Landwirthschaft, p. 33) de 33.000 a 66.000 plantas, o digamos, un mínimo de 8.250 plantas al día por persona. Los jardineros de Jersey plantan de 600 (inexpertos) a 1.000 plantas por hora (expertos).
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