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X. Las pequeñas industrias en Alemania

Siendo muy voluminosa la literatura de las pequeñas industrias en Alemania, las principales obras sobre este tema pueden encontrarse, ya íntegras o reseñadas, en los Jahrbücher de Schmoller y en la Sammlung national-ökonomischer und statistischer Abhandlungen de Conrad.

Para una revisión general del tema y abundantes indicaciones bibliográficas, resultarán de gran utilidad el tomo ii del Volkswirthschaftslehre de Schönberg, que contiene excelentes observaciones acerca del dominio propio de las pequeñas industrias (p. 401 y sigs.), así como la ya mencionada publicación de K. Bücher (Untersuchungen über die Lage des Handwerks in Deutschland).

El trabajo de O. Schwarz, Die Betriebsformen der modernen Grossindustrie (en la Zeitschrift für Staatswissenschaft, vol. xxv, p. 535), es interesante por su análisis de las ventajas respectivas de la gran y de la pequeña industria, lo que lleva al autor a formular los tres factores siguientes en favor de la primera: (1) economía en el coste de la fuerza motriz; (2) división del trabajo y su organización armónica; y (3) las ventajas ofrecidas para la venta del producto.

De estos tres factores, el primero es eliminado cada vez más cada año por el progreso alcanzado en la transmisión de la fuerza; el segundo existe en las pequeñas industrias también, y en la misma medida que en las grandes (relojeros, jugueteros, etcétera); de modo que solo el tercero permanece en toda su fuerza; pero este factor, tal como ya se ha mencionado en el texto de este libro, es un factor social que depende enteramente del grado de desarrollo del espíritu de asociación entre los productores.

Habiéndose llevado a cabo un detallado censo industrial en 1907, además de los de 1882 y 1895, se sacaron a la luz datos sumamente importantes y bastante fidedignos que muestran la importancia y la resistencia de las pequeñas industrias, y se ha publicado una serie de monografías de gran interés que tratan sobre este tema.

Permítaseme, por lo tanto, mencionar algunas de ellas que pueden consultarse con provecho:

  • Dr. Fr. Zahn, Wirtschaftliche Entwicklung, unter besonderer Berucksichtigung der Volkszahlung, 1905, sowie der Berufs und Betriebszahlung, 1907; Sonderabdruck aus der Anaalen des Deutschen Reichs, Múnich, 1910 y 1911;
  • Dr. Josef Grunzel, System der Industriepolitik, Leipzig, 1905; y Der Sieg des Industrialismus, Leipzig, 1911;
  • W. Sombart, “Verlagssystem (Hausindustrie)”, en Conrad, Handworterbuch der Staatswissenschaften, 3.ª edición, vol. VIII.;
  • R. van der Borght, Beruf, Gesselshaftliche Gliederung und Betrieb im Deutschen Reiche, en Vortrage der Gehe-Stiftung, vol. II., 1910;
  • y Heinrich Koch, Die Deutsche Hausindustrie, M. Gladbach, 1905.

Muchas otras obras podrán encontrarse mencionadas por estos autores.

En todos estos libros el lector encontrará una nueva confirmación de las ideas sobre las pequeñas industrias que se expresan en los capítulos vi. y vii.

Cuando las desarrollé en la primera edición de este libro, se me objetó que, aunque la existencia de un gran número de pequeñas industrias está fuera de toda duda, y aunque su gran extensión en un país tan avanzado en su desarrollo industrial como Inglaterra era desconocida para los economistas, el hecho no demuestra nada.

Estas industrias son una mera supervivencia; y si tuviéramos datos sobre las diferentes clases de industria en diferentes períodos, veríamos cuán rápidamente están desapareciendo las pequeñas industrias.

Ahora disponemos de tales datos para Alemania, correspondientes a un período de veinticinco años, en los tres censos de 1882, 1895 y 1907, y, lo que es aún más valioso, estos veinticinco años pertenecen a un momento en la vida de Alemania en que una poderosa industria se ha desarrollado a una escala inmensa y con gran rapidez.

Es aquí donde la extinción de las pequeñas industrias, su «absorción» por las grandes empresas y la supuesta «concentración del capital» deberían apreciarse por completo.

Pero los resultados numéricos, tal como se desprenden de los tres censos, y tal como han sido interpretados por quienes los han estudiado, señalan exactamente lo contrario.

La posición de las pequeñas industrias en la vida de un país industrial es exactamente la misma que se habría podido prever hace veinticinco años, y muy a menudo se describe con las mismas palabras que yo he utilizado.

El Statistisches Jahrbuch alemán nos ofrece la distribución de los obreros en las diferentes industrias del Imperio alemán en 1882 y 1895.

Dejando a un lado todas las empresas pertenecientes al comercio y las destinadas a la venta de bebidas alcohólicas (955.680 establecimientos, 2.165.638 obreros), así como 42.321 establecimientos pertenecientes a la horticultura, la pesca y la avicultura (103.128 obreros en 1895), había, en todas las industrias, incluida la minería, 1.237.000 artesanos que trabajaban solos, y más de 900.000 establecimientos en los que estaban empleadas 6.730.500 personas.

Su distribución en establecimientos de diferentes tamaños era la siguiente:

EstablecimientosEmpleadosPromedio por establecimiento
Total909.9726.763.5037.5
con artesanos2.146.9728.000.5034
Artesanos trabajando solos1.237.0001.237.000*--
De 1 a 5 empleados752,5721.954.1252.6
De 6 a 50 empleados139.4591.902.04913
Más de 50 empleados17,9412.907.329162

Doce años más tarde, las industrias, tal como aparecieron en el siguiente censo, realizado en 1907, se distribuían de la siguiente manera:

EstablecimientosEmpleadosPromedio por establecimiento
Total1.091.6259.858.1209
con artesanos2.086.36810.852.8635
Artesanos trabajando solos994.743994,743*--
De 1 a 5 empleados875.5182.205.5392.5
De 6 a 10 empleados96.849717.2827
De 11 a 50 empleados90.2251,996,90622
De 51 a 100 empleados15,7831.103.94970
De 101 a 500 empleados11.8272.295.401194
Más de 500 empleados1,4231.538.5771.081

A fin de comparar, doy también (en cifras redondas) los números de establecimientos obtenidos por los tres censos:

188218951907
Total830 000910.0001.092.000
con artesanos2.270.0002.147.0002.086.000
Artesanos trabajando solos1.430.0001.237.000995.000
De 1 a 5 empleados746.000753.000875 000
De 6 a 50 empleados85.000139.000187.000
Más de 50 empleados900018 00030 000

Lo que se desprende con bastante claridad del último censo es la rápida disminución en el número de artesanos que trabajan solos, en su mayoría sin la ayuda de maquinaria.

Semejante modo individual de producción a mano va naturalmente en declive, e incluso muchos artesanos recurren ahora a algún tipo de fuerza motriz y toman uno o dos ayudantes asalariados; pero esto no demuestra en lo más mínimo que las pequeñas industrias llevadas a cabo con la ayuda de maquinaria estén en decadencia.

El censo de 1907 demuestra todo lo contrario, y todos aquellos que lo han estudiado están obligados a reconocerlo.

“De una decadencia pronunciada de los pequeños establecimientos en los que se emplean cinco o menos personas no hay, por supuesto, ningún indicio”, escribe el Dr. Zahn en la obra antes mencionada.

De los 14,3 millones de personas que viven de la industria, nada menos que 5,4 millones pertenecen a la pequeña industria.

Lejos de disminuir, esta categoría ha aumentado considerablemente desde 1895 (pasando de 732.572 establecimientos con 1.954.125 empleados en 1895, a 875.518 establecimientos y 2.205.539 empleados en 1907).

Además, no es solo la industria muy pequeña la que va en aumento; también lo es la pequeña, que ha aumentado aún más que la anterior, a saber: en 47.615 establecimientos y 812.139 empleados.

En cuanto a la gran industria, un análisis más detallado de lo que los estadísticos alemanes denominan grandes establecimientos (Riesenbetriebe) muestra que pertenecen principalmente a industrias que trabajan para el Estado, o que fueron creadas como consecuencia de monopolios concedidos por este.

Así, por ejemplo, la Sociedad de Accionistas Krupp da empleo a 69.500 personas en sus nueve establecimientos diferentes, y todo el mundo sabe que las fábricas de Krupp son en realidad una dependencia del Estado.

La opinión de los autores alemanes antes mencionados sobre los hechos revelados por los censos industriales es muy interesante.

Al hablar de las pequeñas industrias en Alemania, W. Sombart escribe en el artículo «Verlagssystem (Hausindustrie)», del Handwörterbuch de Conrad:

«Del censo de 1907 se desprende que las pérdidas en las pequeñas industrias se limitan casi exclusivamente a aquellas industrias a domicilio que suelen calificarse de antiguas; mientras que los aumentos corresponden a las industrias a domicilio de origen moderno».

Los datos estadísticos confirman así que «en la actualidad se está produciendo una especie de rejuvenecimiento en las industrias a domicilio; a las que se van extinguiendo les sustituyen otras nuevas, casi en igual número, que van surgiendo» (p. 242). El prof. Sombart señala que lo mismo está ocurriendo en Suiza, y remite a algunos trabajos nuevos sobre este tema.214

El Dr. J. Grunzel llega a una conclusión similar:

«La experiencia de la vida demuestra que las industrias a domicilio no son una forma de organización industrial que haya tenido su tiempo», escribe en su obra antes citada. «Por el contrario, demuestra estar dotada de una gran fuerza vital en ciertas ramas. Está extendida en todas aquellas ramas en las que el trabajo manual ofrece ventajas sobre el trabajo de la máquina» (p. 46).

También se conservan allí donde el valor de la mano de obra supera con mucho el valor de la materia prima; y, finalmente, en todas las ramas dedicadas a artículos que cambian rápidamente con las estaciones o los caprichos de la moda. Y demuestra (págs. 46 y 149) cómo las industrias a domicilio han ido aumentando en Alemania desde 1882 hasta 1895, y cómo están muy extendidas en Austria, Francia, Suiza, Italia, Bélgica e Inglaterra.

Las conclusiones de R. van der Borght son bastante similares.

—Es cierto —dice el Dr. van der Borght—, que el número de artesanos que trabajan solos ha disminuido en la mayoría de las industrias; pero todavía representan dos quintas partes de todos los establecimientos industriales, e incluso más de la mitad en varias industrias. Al mismo tiempo, los establecimientos pequeños (que cuentan de uno a cinco trabajadores) han aumentado en número, y abarcan casi la mitad de todos los establecimientos industriales, e incluso más que eso en varios grupos.

En cuanto a la obra de Koch, Die Deutsche Hausindustrie, merece una mención especial por el debate que contiene sobre las medidas propugnadas, por un lado, para la erradicación de las industrias domésticas y, por el otro, para mejorar la condición de los trabajadores y de las propias industrias mediante la cooperación, el crédito, la inspección de los talleres y cosas por el estilo.

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