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nydus/Jesus the Son of ManPublic
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Uriah, un anciano de Nazaret

Él era un extranjero entre nosotros, y Su vida estaba oculta con oscuros velos.

Él no anduvo por el camino de nuestro Dios, sino que siguió el rumbo de los inmundos y los infames.

Su infancia se rebeló y rechazó la dulce leche de nuestra naturaleza.

Su juventud ardía como hierba seca que arde en la noche.

Y cuando se hizo hombre, tomó las armas contra todos nosotros.

Tales hombres son concebidos en la marea menguante de la bondad humana, y nacen en tempestades impías. Y en las tempestades viven un día y luego perezcan para siempre.

¿No le recuerdas, un muchacho soberbio, que discutía con nuestros sabios ancianos y se reía de su dignidad?

¿Y no recuerdas Su juventud, cuando vivía de la sierra y el cincel? No acompañaba a nuestros hijos e hijas en sus días festivos. Caminaba solo.

Y no devolvía el saludo a quienes lo aclamaban, como si estuviera por encima de nosotros.

Yo mismo lo conocí una vez en el campo y lo saludé, y Él tan solo sonrió, y en su sonrisa contemplé arrogancia e injuria.

Poco después mi hija fue con sus compañeras a los viñedos a recoger las uvas, y ella le habló y Él no le respondió.

Habló solo a toda la compañía de vendimiadores, como si mi hija no hubiera estado entre ellos.

Cuando Él abandonó a Su pueblo y se volvió un vagabundo, no quedó en Él más que un charlatán. Su voz era como una garra en nuestra carne, y el sonido de Su voz sigue siendo un dolor en nuestra memoria.

Él solo proferiría mal de nosotros y de nuestros padres y antepasados.

Y Su lengua buscó nuestros pechos como una flecha envenenada.

Tal era Jesús.

Si Él hubiera sido mi hijo, lo habría entregado con las legiones romanas a Arabia, y le habría rogado al capitán que lo colocara al frente de la batalla, para que el arquero del enemigo pudiera distinguirlo y librarme de su insolencia.

Pero no tengo hijo. Y tal vez deba estar agradecido. Porque ¿y si mi hijo hubiera sido un enemigo de su propio pueblo, y mis canas buscaran ahora el polvo con vergüenza, mi barba blanca humillada?

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