Porque estas alas ya no son alas para volar Sino meras aspas para batir el aire El aire que ahora es del todo pequeño y seco Más pequeño y seco que la voluntad Enséñanos a cuidar y a no cuidar Enséñanos a permanecer quietos.
Ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.