Que ahora tu alma en este mundo sólido algún ancla clave. Quédese aquí el cuerpo amarrado;— este espectáculo inmutable desde ahora la imagen en tu ojo; y cuando la hora suene, y la escena verde al instante quede ciega— los últimos auxilios, donde tu caballo hoy te condujo soñando, porten tu cuerpo muerto.
Vailima.